03.11.2014

Posted on Actualizado enn

Uno tiene que adaptarse al medio para subsistir. Impepinablemente. Sí o sí. Está en el capítulo uno del manual de supervivencia. Y esto es aplicable, además, para cualquier medio: el laboral, el sentimental, incluso el doméstico.

 

Esto es, por ejemplo: mi casa es maravillosa pero no anda sobrada de luz y seguimos con las repetidamente comentadas obras vecinales, ergo de momento, no puedo tener plantas naturales. Pero mi espíritu primaveral me las reclama y, como me adapto al medio, hace tiempo me compré dos macetas maravillosas con sus hojas y sus flores pero de hierro, que esas no se me secan ni se me mueren. Problema resuelto.

 

Los animales: muy bonitos, muy entrañables, dan mucha compañía y consuelo… pero suponen unas atenciones constantes que no estoy dispuesta a prodigar. Luego, aplicando la teoría de la adaptación al medio, lo que ahora tengo son dos pececitos gigantes en el salón y una cebra rumiante en mi habitación. Todo ello en forma de vinilos autoadhesivos que, como máximo mantenimiento, precisan de quitarles el polvo un par de veces al año. Y otro problema menos!

 

Que digo yo que si ahora a los chavales les enseñan ‘conocimiento del medio’ les explicarán algo de todo esto…. Si no, me ofrezco a echarles una mano, que a veces me adapto tanto tanto, que el medio se me hace entero. Como el lunes, que de tan entero, se me hace eterno.

Noviembre en el calendario y en el cambiante tiempo…Habrá que adaptarse a ello.  Buenos días!

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