06.04.2015

Posted on Actualizado enn

Pues aunque el clima haya sido original, yo he tenido una Semana Santa de lo más tradicional: he comido potaje (durante tres días sin faltar, que mi madre llenó la cazuela para que no faltara), torrijas (después de mucho chantajearla y de acumular pan duro, logré que me hiciera unas cuantas, aunque yo creo que ella ha comido más), he visto unas pocas procesiones pasar (las del pueblo a propio intento, las de Madrid porque me las encontraba sin más), he renovado mi romance con la horticultura y me he pasado los cuatro días entre saludos y despedidas… Ah! Y he matado hormigas como si fuera el emperador marciano de Mars Attacks!

 

Y es que mira que hay hormigas este año! Hacía mucho que no veía yo tantas juntas (más o menos desde la última vez que pusieron Cuando Ruge la Marabunta). Cierto que son más pequeñas, pero igual de hijaputas que las de la película: si te dejas, te devoran. Tengo los naranjos cuajaditos de las puñeteras bichas, así es que al ir a llevarme los frutos que yo considero míos por derecho, ellas los defendían con el mismo afán de propiedad: metiéndose por zonas de mi cuerpo claramente privadas y mordiendo sin piedad.

 

Así es que me he vengado tirando de mi superioridad táctica y tecnológica y les he declarado la guerra química. Joder… Me encanta! Me encanta matar hormigas!! Tengo un ligero trauma porque de pequeña exterminé un termitero entero con saña y -a causa de los remordimientos- prometí que no lo haría más; y porque se me aparecen las caras simpáticas de Antz (por culpa de la animación computerizada soy capaz te imaginarme una pobre hormiga recibiendo un manguerazo de agua o viendo como caen alrededor sus compañeras)… Pero con todo y con eso, me las cargo y lo disfruto. Activo mi mecanismo de anulación de empatía hormiguil, agarro los polvos zeta-zeta y me convierto en la versión sádica de mi misma mientras cientos de ellas se estampan…

 

Estoy en tal disyuntiva moral, que no sé si buscar tratamiento para mi instinto homicida o comprarme un bote más grande de insecticida. A ver si el descanso y la vuelta a la vida urbanita me lo quita.

 

Lunes de vuelta (y revuelta). Buenos días!!

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