angelito

11.02.2015

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Por hablar el otro día de los usuarios de metro que están mentalmente tres estaciones más para allá (que para acá), ayer me tocó uno nuevo con el que no he tenido más remedio que simpatizar…

 

El angelito, vestido de forma impecable y aseado como el que más, se ha pasado cinco paradas de reloj metiendo la misma chapa…

 

“de nueve a once; una bolsa con un bocadillo, una botella de agua y una manzana. Se lo damos; no queremos que nos de nada. Si es usted una persona ‘nesecitada’ claro”

y repetimos

“de nueve a once; una bolsa con un bocadillo, una botella de agua y un yogur. Para las personas con ‘nedesizad’ y una cucharilla, para comerse el yogur. Si es una naranja o un melocotón no hay cucharilla, claro”

y vuelta

“de nueve a once; una bolsa con un bocadillo, una botella de agua y unas natillas. Unas natillas por ejemplo, pero todos los días no. Otros días será un melocotón. Para que nadie pase hambre. Las hermanas se lo dan encantadas. Si es alguien que lo ‘nesecita’, eso sí”

….

“En Atocha, en la calle Huertas. Hoy el primer día. Bueno, hoy ya no. Hoy ya se acabó. Pero mañana otra vez. De nueve a once. Se lo recuerdo”.

 

Y cinco paradas después, ha dado las buenas tardes, las gracias, nos ha recordado todo de nuevo y se ha bajado del vagón saludando con la mano a todo el mundo… Sólo le hemos devuelto el saludo otro chico y yo.

 

Se me encoge el corazón.

Buenos días y mi saludo con la mano a todos.