Barcelona

26.09.2014

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Hay gente con iniciativa, gente bonita y, además, algunas con iniciativas muy bonitas… Este es el caso de Kety Durán  y Nuria Farrés, que han urdido un proyecto participativo para que volver a enviar postales siga teniendo sentido.

A través de http://www.keepintouch.cat/ ponen a nuestra disposición lo mejor que alguien te puede regalar: un espacio en blanco -en este caso, una postal- y el desafío de darle una entidad (¡y enviársela!)

Lo cierto es que se agradece que alguien se tome la molestia de empujarte al borde del abismo de tu propia creatividad porque, probablemente, todos tenemos escondida en la cabeza nuestra postal ideal pero, de otra manera, nunca hubiéramos encontrado el momento de materializarla.

keep in touch
Pero es algo más que eso. Es que el proceso de crear ‘mola’ (por decirlo de un modo informal que le quite un poco de mística al asunto). Al principio, sientes el clásico vértigo al espacio en blanco, después el miedo al qué dirán: a que lo que parece una buena idea en tu cabeza resulte una patochada inmensa pero, cuando asumes con naturalidad el carácter nudista de tus entretelas, todo es disfrutar… La he gozado yo, invirtiendo las horas en que debería dormir y no duermo frente a la pantalla del ordenador, y han acabado por gozarla hasta los de la copistería donde las he llevado a hornear. Todos con la misma ilusión de cuando había cámaras analógicas y llevabas los carretes a revelar.

Y esa es, en suma, la retribución que te espera cuando haces algo con tus propias manos: aunque enseñes tu trabajo a los demás y no despiertes más que tibias sonrisas, en el cuerpo te llevas una satisfacción inmensa… la del artesano.

Gracias por ese regalo.

Good luck & keep in touch!

Buen fin de semana & buenos días!

 

 

29.05.2014

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Ayer volví a soñar en 16:9 y con títulos de crédito.

Era un sueño/película de acción. Había cometido un atraco (no sé si a un banco, esa parte no salía) y todo el metraje se centraba en la huida. Me reunía con mis numerosos compinches en distintos puntos de una Barcelona absolutamente onírica para recuperar el botín, repartirlo y fugarme pero, cada vez que parecía que estaba todo resuelto, nos avisaban de que se acercaba la policía! Y de nuevo a correr con disimulo por calles estrechas y empedradas, a cruzar puentes de hierro peatonales sobre un río de tonos púrpura y a localizar al siguiente contacto de la banda para encontrar la salida…

Cuando sonaron el despertador, el móvil y el reloj del baño por la mañana, lo que mi cerebro procesaba era que me acechaban las sirenas de tres coches patrulla, así es que en vez de despertarme, corría más desaforada… Al final abrí un ojo en el momento estelar de la probable detención y ahí sí que tuve que volar para llegar al trabajo, que para colmo salgo a la calle y el que también está volando es el helicóptero de la policía ¡Coño! ¿En serio me estará buscando?

Al final llegas cinco minutos tarde a la oficina, pero ni te molestas en explicarle a tu jefa lo que te ha pasado. Vanessa, tienes aspecto cansado. ¿En serio? ¡Qué raro! Serán las renombradas ojeras porque yo dormir, he dormido… Jueves. Buenos días.

23.01.2014

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Cuando hablamos el otro día de tocar un instrumento, no esperaba que se lo tomaran tan a pecho unos profesionales. De ahí mi sorpresa cuando me topé con esta banda callejera entreteniendo al personal con lo que me parecieron dos xilófonos gigantes ¡! Sonaban realmente bien; piezas populares y clásicas con un aire zíngaro y unos cambios de ritmo emocionantes. Pero me quedó la intriga de saber qué era aquella especie de xilo-piano que tocaban con tanta gracia el par de artistas que veis en la imagen. Así es que, tras una ávida búsqueda por Internet, lo averigüé: es un címbalo húngaro o dulcimer; instrumento de cuerda que data de antiguo y que rescató V. Josef Schunda, de Pest, allá por el siglo diecinueve.

cimbalo madrid sol

Además, navegando entre esos extraños aparatos de hacer música, encontré otro que me hechizó una vez…  caminaba sin rumbo por las mágicas calles del barrio gótico de Barcelona y acabé siguiendo las notas que se perdían por sus esquinas hasta que di con él: el Hang, que se parece a una cacerola gigante de esas de saltear tallarines con salsa de soja (lo que viene a ser un wok con tapa, vamos) y suena con una armonía algo primitiva, pero fascinante; como sonaba el cuerno gigante de la cabalgata del Circo del Sol, como suenan los cuencos tibetanos invocando a la relajación o los cuernos de la guerra invocando al combate. Creo que debería estudiarse: o yo tengo vocación de pato y acudo al reclamo, o algunos sonidos nos tocan una tecla interior impresa en el código genético, incontrolable…

Jueves; os toquen la tecla que os toquen, que no os desafinen ésta: Buenos días!!

 

Raíces Extremeñas

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La distancia más corta entre Barcelona y Madrid: la ilusión por crear.

Con ketyduran photo&graphic *Raíces Extremeñas*

raices extremenas