beber

15.12.2015

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Normalmente, a los estudios pseudo científicos estos que antes rodaban por el correo electrónico y ahora anidan en cualquier rincón del Facebook no suelo ni creerlos ni prestarles mayor atención, pero el otro día tropecé con uno que me ha encandilado.

 

Resulta que científicos de la Universidad de Stanford han determinado que se produce una correlación negativa entre las horas de sueño y el Índice de Masa Corporal, de tal manera que estos señores de reputada carrera e intachable trayectoria, han dedicado sus esfuerzos y trabajo a limpiarme a mí de mala conciencia y darme la excusa perfecta porque así -amparándome en sus conclusiones- los kilos que me sobran no son por dar rienda suelta al hedonista placer de llevarme una delicia a la boca, si no a la involuntaria desgracia de dormir menos que una farmacia.

 

Pero eso no es todo… Por lo visto, también influye negativamente en la presión arterial, el estómago, el páncreas y los reflejos, que según dicen, se igualan a los de alguien que ha bebido cinco copas (¡!)

 

Ergo, estas Navidades, cada vez que beba una cañita, echaré una cabezadita; que me paso con el tostón, me duermo un siestón y caso de que se me vaya la mano con el ron o el turrón, le pienso echar la culpa al colchón!!

 

No sabéis que paz me han dado los de la bata blanca y el doctorado. Y así, si duermo tranquila, me quito un peso de encima!

 

Martes de aproximación a la Navidad. Cuidado! Que como dice una amiga mía, cuando termina el adviento, empiezan las tempestades. Buenos días!

25.11.2014

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Por fin he decidido a qué quiero dedicarme.

 

Después de doce años ejerciendo mi profesión descubro que me he equivocado, que lo que yo quería ser de mayor es presentadora de televisión; pero no para un programa cualquiera, lo que quiero es ser de esas que van con el micro en ristre por bares de tapeo y restaurantes cantándolo todo. Eso es lo que quiero. Y sé que valgo. Igual alterno a pitarra, que a cerveza que a vino bueno; no tengo alergia a ningún alimento y nada me da asco: entresijos, mollejas, caracoles… Creo que hasta los saltamontes, si me los ofrecen bien preparados, me los zampo.

 

Mientras no me pongan aceitunas lo tenemos arreglado. Pero a los bares que ponen aceitunas como pincho elaborado no creo que me manden a hacer ningún reportaje, no? Si es así tengo otra opción: recorrer el territorio patrio con un colega degustando las especialidades gastronómicas de cada sito. Como Juan e Imanol. Charlando con cada paisano que encuentran por el camino, guisando lo mismo un potaje que un cochifrito, improvisando discursos resonantes mientras ves esconderse el sol entre encinas y olivos…

 

Probablemente para eso he nacido.

Martes. Buenos días!!

25.11.2013

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Probablemente soy una desconsiderada por no estar celebrando el día de la independencia de Surinam en este lunes soleado, frío y hermoso y último de su especie en noviembre, pero es que esta mañana mis propios pensamientos me retumbaban en el cráneo, las letras me agudizaban las nauseas y no encontraba ni las fuerzas para quejarme. Sólo era capaz de entonar ese famoso himno que todos -excepto los abstemios- hemos hecho propio alguna vez: “no vuelvo a beber”.

Y es que lo único bueno de una resaca es lo rica que te sabe el agua cuando sacias esa sed insondable con que amaneces. Pero no compensa el dolor de cabeza, el de barriga, los cambios inesperados de temperatura, ni esa sensación indefinida pero persistente de que dijiste algo de más o hiciste algo que no querías hacer…

Afortunadamente no me llegan las fuerzas para flagelarme, así es que me impondré algún castigo más llevadero e intentaré no atormentarme demasiado porque, total, como no voy a volver a beber…

25 de noviembre. Fun, fun, fun. Buenas tardes…