botas

12.06.2015

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Hace un par de días, cuando el cielo sólo amenazaba con nublarse, tenía en el andén de enfrente del metro dos muchachas a cual más incoherente, más divina… y más anacrónica. La una viste faldita corta vaquera, camiseta de tirantes, bota de cuero alto y paraguas, mientras que la otra ha elegido para pasar el día pantalón de pana, camiseta de manga larga con aire otoñal y chanclas.

 

Yo entiendo que estos días de tiempo variable es difícil elegir la indumentaria; que abres el armario cada mañana y las cuentas no te cuadran, entiendo que dudes entre Pinto y Valdemoro, a todas nos pasa. Pero no logro razonar que una se ponga -de un golpe- la mezcla exacta entre Laponia y Las Vegas. Como si entre el gazpacho y las sopas de ajo no hubiera nada… Por ejemplo, Canarias

 

Y sin embargo, visualmente, me encanta.

 

Creo que parte de la culpa la tienen las revistas de moda, que gustan de fotografiar a sus modelos de esa guisa. Pero una cosa es posar un rato por la nieve con calzonas y otra muy distinta salir de tu casa a las ocho de la mañana de un 10 de junio con 27° a la sombra y calzarte unos botorros forrados de borreguito hasta la rodilla.

 

Que la industria ya nos ha colado bastantes burlas, como los jerséis de lana gruesa y sin mangas o los helados, que nadie duda en comérselos fuera de temporada. Pero ¿calor y botas? Mi menda, por ahora, no se apunta. Lo dejo para cuando me apetezca que las extremidades me huelan a Roquefort o tenga las uñas retorcidas como las de un aguilucho que, de momento, no es el caso.

 

El caso es que es viernes y lo que hoy hay que ponerse es alegre. Feliz fin de semana y buenos días!

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06.03.2014

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Adoro ir camino del trabajo y que el sol domine el cielo de la mañana. Aunque me pille sin las gafas en el bolso, un rayo me dé en los ojos, me deslumbre, cruce a ciegas y un coche casi me atropelle… la rutina resulta mucho más prometedora así, cuando el almendro en flor nos recuerda la posibilidad de una primavera.

No es que haga calor (para mí no lo hace hasta que el termómetro llega a los 40°), pero al menos el aire ya no huele a invierno y la hoja del calendario tiene una flor en el día 20 indicando el próximo equinoccio. La naturaleza vuelve a brotar tras el letargo invernal y lleva de la mano mis intenciones: ¡quiero salir! quiero volver a hacer camino al andar, perder de vista las cuatro paredes de la ciudad; quiero oler la vida que empieza, quiero que mi eco rebote en otras piedras, taparme con la manta del viajante, encontrar la carretera a ninguna parte; quiero volar…

Quietos en su alegría los accionistas de Iberia, que no estoy diciendo que vaya a plantarme en Barajas a dejarme el sueldo en billetes. Digo que cuando salen estos primeros días buenos, Madrid me pesa como si cargara todo el cemento de la ciudad en la espalda. Me pueden las ganas de montarme en mi coche hacia destinos inciertos de prados verdes, riachuelos que fluyen y mimosas que florecen… ¿Se ha cubierto ya la vacante que Labordeta dejó? Porque yo también soy capaz de llevar este país en la mochila, o en la suela de las botas que ya no tengo, o entre esas cuatro ruedas que tanto echo de menos.

Jueves y, aunque no procede, San Fridolino. Al mal tiempo, buena cara y, al buen tiempo, una cara mejor. Buenos días de sol…

24.02.2014

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El que dijo que la perfección no existe sabía de lo que hablaba. Al universo no le gusta y los que en él moramos nos tenemos que aguantar. Por qué, si no, cuando más te emperifollas para una boda te sale un grano en mitad de la cara o cuando por fin lavas el coche hasta que reluce se pone a llover?

Este sábado, por ejemplo, tenía el plan perfecto de ruta en raquetas por la nieve (gracias al buen hacer de Andara Rutas) y estaba preparada: me hago el bocata, recojo todos los aperos invernales de casa de mi madre, tengo ganas, no me duele nada; todo a punto, vaya. Pues cuando vamos de camino, mis botas de montaña a las que adoro (adoraba) deciden que es el día perfecto para morir en batalla ¡Tócate las narices! Pero no fallecer discretamente, no. Lo que hicieron fue desintegrarse. Literal. Esa suela con la que he recorrido kilómetros de aventuras, se hizo migajas y quedó desparramada por el autobús de camino a Navacerrada; de tal manera que al llegar estábamos los tres (mis dos pies y yo) infinitamente más cerca de la nieve de lo que las buenas costumbres mandan, para consternación mía y cachondeo de todo el que me rodeaba…

Pero no pasa nada, el destino nos pone estas zancadillas para comprobar que podemos superarlas: botas alquiladas, calcetines secos y en marcha! Perfecto… Hasta que llegué a casa y tuve que limpiar los restos de las zapatillas incrustados en mi tarima… a cuatro patas ¡!

Aunque bien mirado ¿qué habría contado si las botas no me la preparan? Que todo fue bien, muy divertido y tal… como historia: una castaña. En las imperfecciones está la sal de la vida, ahí está la gracia, así es que llegados a esto y siendo lunes, os desearé buenos días y una imperfecta semana.

20.02.2014

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Era de noche, así es que él era pardo.

Me vigilaba desde una esquina de la calle en actitud de tenso reposo, con la astucia contenida en sus grandes ojos verdes. Yo no podía parar de mirarlo ondeando inquieta y sinuosamente el rabo. ¡Y no deja de lamerse! ¿Llevará botas? Me pregunté. Imposible si le sigo buscando tres pies…

Sabía que lo había visto en alguna parte ¿en el poyete de la ventana? ¿en el tejado de zinc? Puede ser. Es de esos que domina el arte de trepar y también el de descender, que a los demás nos cuesta lo nuestro eso de caer de pie… Rápido, sigiloso e independiente; desde luego no parece de los que se dejan poner un cascabel ¿Cuantas vidas llevará en su piel? Le tildan de doméstico, pero no está domesticado; es más bien Silvestre, que lo mismo te caza un ovillo de la lana que un pollo repipi, sin hablar de los malditos roedores…¡Cuánto has sufrido por Jerry! ¿Será éste el mismo al que acariciaba el profeta, el que entrará en el paraíso? Si es negro debe ser el de Poe, o puede que sea el de ‘el Brujo’, que se llama Macandé. Pero parece diluirse en la oscuridad, dejando sólo el rastro de su sonrisa… será el de Chesire, que se le ha escapado a Alicia. ¿Me lo habrán dado por liebre? Sólo espero no haberlo probado con salsa agridulce…

Hace ¡fú!, arquea el lomo como sólo él y una gimnasta rusa saben hacer y se pierde en el siguiente callejón, pero sé que le volveré a ver: el vicio de la curiosidad que compartimos nos reunirá otra vez.

Jueves y 20 de febrero. Día Internacional del Gato… (Maullando) Buenos días!!

20 febrero. Día Internacional del Gato.