brazos

22.05.2014

Posted on Actualizado enn

No quiero entrar en polémicas sexistas que no son mi estilo, pero hay que reconocer que aquel anuncio en el que un tipo no era capaz de abrir el bote de café porque los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez, puso el dedo en la yaga.

Sinceramente creo que la multitarea la acuñaron las mujeres… Por propia experiencia sé que ya en estado de reposo tengo tendencia a hacer dos cosas a la vez. Excepto actividades mentales como pensar o soñar que atrapan todo mi interés, las físicas las prefiero a pares: hago pipí mientras me lavo los dientes, me pinto las uñas viendo la tele, pongo el teléfono en manos libres para barrer, me desvisto bailando…  Lo normal, creo. Pero cuando estoy en situación de estrés el número de actividades simultáneas se multiplican exponencialmente y así, me suele suceder que [leer a velocidad acelerada hasta el siguiente punto y seguido] estoy pagando en la frutería mientras contesto una duda fiscal por el móvil, recojo las dos bolsas, busco el abono transportes, me enciendo un cigarro, saco las gafas de sol, tiro de la cinturilla de los pantalones y me rasco un pie. [Ya. Respirar.] De verdad, todo a la vez.

Y es que yo creo que el cuerpo, que es sabio, puede multiplicar sus extremidades en caso de estimarlo necesario. La diferencia está en que a mí me salen brazos para hacer la cama mientras me subo las medias y los únicos hombres que conozco con esa destreza la aplicarían en meterme en la cama mientras me las bajan, lo que viene a ser el conocido ‘hombre-pulpo’ que te obliga a entrar en modo Matrix para detenerle… Es un secreto a voces que hombres y mujeres somos diferentes, pero todos seres humanos igualmente sorprendentes.

Jueves 22. Feliz Día Internacional de la Diversidad Biológica (Amén). Buenos días!!

 

14.05.2014

Posted on Actualizado enn

De esto que lees en alguna revista de curiosidades que la lechuga es mala para cenar porque da insomnio y piensas que mala no tiene por qué ser, sólo hay que saber cuando usarla: cuando vas conduciendo y no debes dormirte, cuando debes dormir pero no quieres… porque el final del libro está apasionante, porque esa película la has intentando ver tantas veces que ya parece una serie, porque estás acurrucada entre unos brazos que esperan que hables… pero tú te duermes.

Aunque en tu caso, casi siempre, los sueños requieren que estés despierta, que seas tú quien los orqueste, Morfeo te vence. Te dejas caer por la suave pendiente de placer que supone rendirte a él… los parpadeos cada vez son más laaaargos, más leeeentos, más infrecuentes.

Curiosamente, tu lengua tarda más en desfallecer que el órgano que la controla, así es que por un brevísimo espacio de tiempo, dice lo que ella quiere: palabras enredadas en el paladar, palabras que se han dado de bruces contra los dientes, palabras abandonadas de otras conversaciones… Por eso es importante alimentarse bien y decir todo lo que uno quiere; no dejar palabras sin usar, no siendo que en una de esas que cenas tomate se te escape un verbo que no debe.

 

Viernes para los madrileños afortunados que hacemos puente, miércoles para el resto. Buenos días y, si son de poca lechuga, buen descanso tengan ustedes.