bueno

30.07.2014

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Está claro que para saber apreciar lo bueno de la vida hay que pasar también malos tragos… después de un estupendo fin de semana, el lunes me tocó el gajo amargo de la mandarina: se me ha averiado el coche.

 

Seis y media de la tarde, calor sofocante y tráfico endiablado en la M30. Ya llevaba toda la tarde mosca porque lo notaba raro raro, pues ¡zasca! Luz chunga que parpadea. Y aquí opera el mismo código de colores que en la naturaleza (donde las ranas brillantes son venenosas): si una luz se enciende es malo, si además parpadea es malísimo ¡Joder, joder! ¿Qué hago? Aquí desde luego no paro!! Pues nada, a consultar el folleto de instrucciones del coche, mientras enciendo los intermitentes y cruzo cinco carriles acelerando a golpecitos y soltando para que la luz no se cabree… Para colmo, me traje de recuerdo del fin de semana una afonía monumental y no me salía ni gota de voz del cuerpo, por lo que no podía llamar por teléfono ¡! Arrrrgggg ¡! Así no se puede.

 

Me avergüenza un poco decirlo pero, al final, montada en un autobús camino de casa, lloré. De impotencia, de dependencia y de mala leche. Pero razón tiene mi madre, esas lágrimas ofenden: no me ha pasado nada, la salud es lo importante y, lo demás, ya lo capearé. Sobretodo porque tengo ángeles de la guardia que me protegen, me ayudan, me escuchan… y hasta me prestan un coche. Así sí que se puede.

 

Y con las de cal y las de arena, ayer me salté el martes así es que hoy os doy los buenos días dos veces. Buenos buenos días de miércoles!!

09.04.2014

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Hartos estaréis de oírme decir cuánto me gusta el buen tiempo: el sol, las horas de luz, el terraceo… Adoro el verano y sus aledaños, pero tengo que reconocer que también tiene su anverso: cuando llegan los días de calor mis vecinos -y yo- acostumbramos a abrir las ventanas que dan al patio, y el patio se convierte en un hervidero. Se mezclan los acentos extranjeros de los del segundo (estudiantes de Erasmus que fuera de sus casas no conocen el remordimiento por hablar y reírse a gritos a cualquier hora de la noche), con las voces de la del primero cada vez que habla por teléfono.

El otro día, sin ir más lejos, una señora (no sé si del cuarto o del tercero) decidió que era el día perfecto para resucitar a Mecano y se tiró no menos de tres horas cantándolo. Pero no el repertorio completo, no. Encalló en ‘Mujer contra mujer’ y se pasó toda la santa tarde-noche repitiendo aquello de ‘Quien detiene palomas al vuelo, volando a ras de suelo…’. Una vez, otra vez, otra vez… más de cien ¡¡¡Joder, ya está bien!!! Me parece precioso el alegato al amor lésbico del tema, pero no creo que sea para repetirlo a perpetuidad como si fuera la tabla de multiplicar! Y encima desafinando!! Lo que no puedo entender a qué tanto ensayo y siempre de la misma estrofa; porque está claro que Ana Torroja no era y con esa desarmonía vocal no creo que se haga coros en musicales; por su bien espero que no pretendiera conquistar a alguien con sus trinos… difícilmente semejante desatino puede encandilar a nadie; lo más fácil es que la espante ¡!

Hartita acabé. ¿Que quien detiene palomas al vuelo? Pues yo, señora, yo. Le aseguro que si tuviera una escopeta, ya las habría detenido!!

Miércoles. Otro día de sol. Buenos días!

06.03.2014

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Adoro ir camino del trabajo y que el sol domine el cielo de la mañana. Aunque me pille sin las gafas en el bolso, un rayo me dé en los ojos, me deslumbre, cruce a ciegas y un coche casi me atropelle… la rutina resulta mucho más prometedora así, cuando el almendro en flor nos recuerda la posibilidad de una primavera.

No es que haga calor (para mí no lo hace hasta que el termómetro llega a los 40°), pero al menos el aire ya no huele a invierno y la hoja del calendario tiene una flor en el día 20 indicando el próximo equinoccio. La naturaleza vuelve a brotar tras el letargo invernal y lleva de la mano mis intenciones: ¡quiero salir! quiero volver a hacer camino al andar, perder de vista las cuatro paredes de la ciudad; quiero oler la vida que empieza, quiero que mi eco rebote en otras piedras, taparme con la manta del viajante, encontrar la carretera a ninguna parte; quiero volar…

Quietos en su alegría los accionistas de Iberia, que no estoy diciendo que vaya a plantarme en Barajas a dejarme el sueldo en billetes. Digo que cuando salen estos primeros días buenos, Madrid me pesa como si cargara todo el cemento de la ciudad en la espalda. Me pueden las ganas de montarme en mi coche hacia destinos inciertos de prados verdes, riachuelos que fluyen y mimosas que florecen… ¿Se ha cubierto ya la vacante que Labordeta dejó? Porque yo también soy capaz de llevar este país en la mochila, o en la suela de las botas que ya no tengo, o entre esas cuatro ruedas que tanto echo de menos.

Jueves y, aunque no procede, San Fridolino. Al mal tiempo, buena cara y, al buen tiempo, una cara mejor. Buenos días de sol…

30.12.2012

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Tengo la impresión de que en estos días está de moda tacharlo no solo de malo si no de peor y no digo que en algunos aspectos no lo haya sido pero, echando la vista atrás, el 2012 ha sido para mí un año intenso, variado y rico en experiencias. No todo ha sido bueno pero todo, lo bueno y lo malo, le ha dado una textura inesperada. Por delante nos quedan 12 hojas del calendario por estrenar, con la promesa renovada de año nuevo, vida nueva… ya se irá viendo, ya nos lo iremos contando. De momento, celebrar el inmenso placer de haber compartido con vosotros el año viejo por estos pagos. Gracias.