caballo

26.11.2014

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Por fin he decidido a qué quiero dedicarme.

Quiero ser mamporrera. Mamporrera de caballos. Eso.

 

Porque con mi profesión actual tengo complejo de rica heredera: no sé quien me quiere por mi misma y quién sólo quiere por mis conocimientos. O es casualidad que mi vida social aumente en plena campaña de IRPF? Lógicamente, a los amigos que lo son todo el año les echo una mano de mil amores; de los que pretendo huir es de los amigos-donete: esos que sólo aparecen cuando se pueden comer el pastel fiscal que tienes entre las manos. Hasta algún ex-lío -de los que dejan mucho que desear- no tiene empacho en llamarte para que le resuelvas (por supuesto sin cobrar), sus dudas sobre la renta. Mande?

Por eso, meditándolo con mi compi y dado que la mayoría de mis conocidos ni tienen caballos ni frecuentan las cuadras, hemos pensado pasarnos al noble oficio de mamporrero. Que me consta que tiene su dificultad, pero del que parece fácil desvincularte en tus ratos libres: el pobre angelito que precisa ayuda para tal menester, no lo suele dar a conocer.

Además, aunque no sea tan grato como parece pasarte la jornada laboral sujetando el miembro a un semental, debe ser muy satisfactorio contribuir en alguna medida al milagro de la vida. O no?

 

Miércoles. Buenos días

04.04.2014

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A tenor del avance imparable de los tiempos, deberíamos actualizar alguna de nuestras expresiones más comunes porque, aunque parezca mentira, ellas también envejecen.

Por ejemplo:

  • Blanco y en botella: efectivamente en los 50 sólo podría ser leche, pero ahora vaya usted a saber. Desde algún derivado lácteo de esos que no han olido jamás una vaca hasta algún aderezo para ensaladas con reducción de balsámico de uva de monje del Tibet…
  •  No tengo un duro: expresión que quedó automáticamente desactualizada el 1 de enero de 2002 cuando entró en vigor el euro, siendo de aplicación aquí una expresión del siglo pasado que nos vuelve a servir (como la moda vintage): ‘No tengo un céntimo’. La situación ideal sería no tener que usarla por poseer abundancia de una u otra moneda, pero no parece que eso sea factible de momento…
  • A caballo regalado no le mires el diente: venga, en serio, alguien conoce a alguien que le hayan regalado un caballo? Es casi más fácil que te lo regalen de vapor, pero esos vienen en manada y no es cuestión de revisarles a todos la dentadura, excepto que entiendas de motores.
  • Llegar y besar el santo: eso sería antes de los recortes en el Metro, porque ahora es más bien llegar y esperar 10 minutos. Además de la tremenda dificultad de encontrar a algún santo al que besar.

De momento, con estos deberes tenemos bastante; que es viernes y todos tenemos otras cosas que hacer. Yo voy a ir a toda leche a comprar un corcel por cuatro duros, que si localizo a San Agatópodo me lo como a besos. Buenos días. Feliz ‘finde’.

31.01.2014

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Viernes. Se nos acaba la semana y el primer mes del año. Si todo va según el plan, mañana será sábado (y febrero); tendremos que sincronizar los relojes: el mío relincha y marca 4712. Le digo que está loco, que la cabeza se le ha ido y él reconoce que tiene las tuercas en la luna porque está celebrando el año nuevo chino. Que es la fiesta de la primavera y que todos sabemos que eso el mecanismo altera… Y tiene toda la razón, no se puede discutir con un reloj.

Así es que, con vuestro permiso, mi menda se suma a la celebración: a ver dónde me como unos buenos dumplings y, sobre todo, a quien engaño para que me regale un sobre rojo bien hermoso, que aunque no es mi año (yo soy dragón), el caballo es símbolo de aquellos que avanzan confiadamente hacia su destino, y no me parece un mal sitio al que ir.

Buenos días, feliz finde y Gong xi fa cai a todos, amigos.

03.04.2013

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Un buen día como hoy en 1860, un tipo se subió a un caballo con 55 cartas y 3 telegramas con el compromiso de que 10 días después habrían llegado a la otra puñetera punta del país: al wild west. Había nacido el Pony Express.

Demostró que la ruta central del Atlántico al Pacífico era viable, aunque no rentable… Después de construir 190 estaciones, a 16 Km. una de otra -aproximadamente la distancia que podía recorrer un caballo a galope- comprar 500 caballos y contratar 50 jinetes (que no podían pesar más de 56 Kg., pues debían llevar una saca de 75kg) no lograron un contrato con el gobierno, lo que les llevó al cierre del proyecto año y medio después. Hasta ahí su historia; de ahí en adelante, a engordar la épica del lejano oeste.

Lo cierto es que no sé cuál era el coste de enviar un mensaje por el Pony Express, de lo que estoy segura es de su valor. Hoy, que nos cabreamos porque nos quieran cobrar el Whatsapp y que somos capaces de darle 500 veces diarias a ‘enviar’ sin decir nada… Qué diríamos en unas letras que fueran a recorrer más de 3.000 Km. de polvo, sangre y sudor?

Por cierto, yo no he usado hoy el servicio urgente y los buenos días se me han ido a buenas noches… Queda poco miércoles; que lo descanséis bien!!