caer

30.05.2014

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Da igual cuantas veces nos pongan delante la misma puñetera piedra; siempre podemos volver a caer. El escarmiento es, por lo visto, flor de un solo día: se marchita en cuanto se enfría.

Y nosotros -muy ofendidos porque de tanto tropezón nos duele el pie- volcamos nuestra ira contra la piedra, como si ella pudiera elegir su manera de ser… ¡Noooo! La piedra, piedra es. No es inteligente, carece de empatía y probablemente no conoce la mala fe. Se cree compleja pero no llega ni a simple: es su naturaleza rocosa quien la empuja a hacernos caer. Culpa nuestra es confiar en ella y no levantar más el pie.

Esquívala, me dicen algunas… pues podría ser. Pero yo no sé andar con miedo a errar y, si no me implico con mis baches, ¿con cuál?

Puntera de acero en las botas, me recomiendan otras… podría ser también. Pero ¡que pena! la vida de un canto rodado no debe ser buena.

Al final, el golpe se lo lleva tanto la piedra como quien se lo da. Y es el tiempo el que tiene fama de poner a cada uno en su lugar: erosiona la roca, la reduce a polvo, le lima las aristas… y a nosotras nos hace más listas.

Y así, entre chinitas y pedruscos, la vida va pasando. Quién sabe si en ese sendero, una misma no acabará rodando… Viernes. Espero que esta mañana encontréis despejado el camino del fin de semana. Buenos días!!

20.02.2014

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Era de noche, así es que él era pardo.

Me vigilaba desde una esquina de la calle en actitud de tenso reposo, con la astucia contenida en sus grandes ojos verdes. Yo no podía parar de mirarlo ondeando inquieta y sinuosamente el rabo. ¡Y no deja de lamerse! ¿Llevará botas? Me pregunté. Imposible si le sigo buscando tres pies…

Sabía que lo había visto en alguna parte ¿en el poyete de la ventana? ¿en el tejado de zinc? Puede ser. Es de esos que domina el arte de trepar y también el de descender, que a los demás nos cuesta lo nuestro eso de caer de pie… Rápido, sigiloso e independiente; desde luego no parece de los que se dejan poner un cascabel ¿Cuantas vidas llevará en su piel? Le tildan de doméstico, pero no está domesticado; es más bien Silvestre, que lo mismo te caza un ovillo de la lana que un pollo repipi, sin hablar de los malditos roedores…¡Cuánto has sufrido por Jerry! ¿Será éste el mismo al que acariciaba el profeta, el que entrará en el paraíso? Si es negro debe ser el de Poe, o puede que sea el de ‘el Brujo’, que se llama Macandé. Pero parece diluirse en la oscuridad, dejando sólo el rastro de su sonrisa… será el de Chesire, que se le ha escapado a Alicia. ¿Me lo habrán dado por liebre? Sólo espero no haberlo probado con salsa agridulce…

Hace ¡fú!, arquea el lomo como sólo él y una gimnasta rusa saben hacer y se pierde en el siguiente callejón, pero sé que le volveré a ver: el vicio de la curiosidad que compartimos nos reunirá otra vez.

Jueves y 20 de febrero. Día Internacional del Gato… (Maullando) Buenos días!!

20 febrero. Día Internacional del Gato.