Candy Crush

15.10.2015

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Una cosa voy a decir hoy: harpagofito

Renuncio. Definitivamente tengo las conexiones neuronales hechas cisco y, cuando estoy en pleno acto de meditación urbanita (jugando al Candy Crush) se me viene una palabra imparable a la mente. Me ha vuelto a pasar. Así es que renuncio. Si viene, por algo será. Investigo de qué se trata, os meto la chapa y ya se irá. Con un poco de suerte al final del año, sumándolas todas, lograremos descifrar el mensaje que el oráculo nos quiera contar.

Pues eso. Que esta vez la dichosa palabra ha sido esa: harpagofito. Me voy a la Wikipedia a consultar y el resultado es de traca: planta de la familia de las nosecuál que procede del sur de África y es conocida como garra del diablo; indicada para la artrosis y las flatulencias y ligeramente antiinflamatoria, siempre que se administre por vía intraperitoneal (¡!)

¿En serio? Que no quiero pensar mal pero ¿Qué otra lectura puede hacerse? Porque sospecho yo que esta vez mi subconsciente me está mandando ‘a tomar por culo’ así, tal cual. Eso sí, con paliativos no se me vaya a inflamar!!

Va a ser que algo le he hecho. Quizás es porque le tengo con el armario en una estación que está pasada ya y las neuronas congeladas o porque la otra noche le tuve hasta las tantas buceando en mis memorias y no tiene paciencia para tanto fantasma. Eso es. Seguro. Es una venganza. Y algo de razón no le falta. Así es que nada, harpagofito a demanda!

Jueves. Sugerís alguna otra planta? Buenos días!

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23.01.2015

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Pues parece que por fin termina esta semana y no sé si alzar el puño de la victoria, suspirar de alivio o abrir la ventana y saltar (pero con este frío igual me hago carámbano en la caída y no es plan).

En estos días pasados he sido atacada por la enfermedad: los mocos, el malestar, los oídos, fuertes mareos, una contractura… afortunadamente de los dedos meñiques estoy fenomenal. Tengo la sensación de que mi cuerpo ha intentado ponerse malo de distintas maneras -por puro vicio de molestar- pero no le he dejado salirse con la suya. Entre la piscina, las pastillas y la indiferencia he ganado la batalla.

Es cosa de prescindir de las partes dañadas: que siento ruidos, pues paso de escuchar; que me mareo, me agarro a la barandilla para no rodar por la escalera; que la contractura no me deja dormir, pues me pongo a soñar; que el faro de la bahía tiene la bombilla fundida, dejo el barco y me dedico a trepar por las rocas de la orilla ¡y ya está! Lo de siempre: guardar la proporción entre el problema y el remedio a aplicar…

Pero sí que es cierto que tanto frente abierto me deja el ejército con pocos vélites por hilera y se apoderan de mi algunas tormentas. He acabado, por ejemplo, presa de varias adicciones: al telediario, al Candy Crush Soda, a las acelgas, a una barra de cacao que huele a rancia y a alguna fantasía auto-elaborada que me reconforta.

Sólo espero que el gin de semana haga conmigo lo mismo que el temporal: darme una tregua, que todavía queda enero por delante y ya se sabe que está en cuesta. Buenos días!!

13.05.2014

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Todavía hay gente que se sorprende del éxito de los juegos como el Candy Crush y a mí, la verdad, lo que me fascina es que se sorprendan.

 

El Candy y todos los de su familia son un excelente ejercicio de inactividad mental, la imprescindible válvula de escape para las preocupaciones que nos rondan por la cabeza… Que estoy echando cuentas y la nómina no me llega: una partidita! Que he discutido con fulanito o menganita: a jugar! Que quiero escribir sobre algo pero no lo acabo de hilvanar: me cargo unas pocas gominolas y respiro! Que llevo dos horas fregando y barriendo y estoy hasta el moño de parecer cenicienta castigada: me siento, un cigarrito y a pasarme el siguiente nivel!

 

Lo que es muy raro es que los psicólogos no manden estas actividades como terapia, que deberían. Porque no significa que uno no vaya a seguir echando cuentas, limpiando, escribiendo, estudiando o lo que haga falta; sólo es que -de vez en cuando- nuestro estado de ánimo necesita pensar que la vida es tan sencilla como, simplemente, juntar unas cuantas bolitas del mismo color para que desaparezcan. De alguna manera  esperamos que todos nuestros problemas desaparezcan igual: haciendo crush.

 

Y quizás haya alguien con la vida tan regalada que no necesite de estos inventos. Y los hay que utilizan otros métodos -véase el que se engancha a la telenovela, al Hola, o los que reconocen ‘ahogar las penas en el alcohol’- pero, mientras no olvidemos que detrás del próximo nivel hay cosas que debemos resolver, no vamos mal. De hecho a mí todo me va razonablemente bien… y voy por el nivel 380!!

 

Martes y 13… mal día para tener una boda en Tanger. [Crush] Buenos días…