Canis Major

03.11.2015

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Ayer me acogí a festivo.

Eso “se le vale” ¿no?

 

A pesar de que no procedía porque en Madrid era día de labor, en solidaridad con otras comunidades que tenían ese lunes en rojo, pensé que era apetecible hacerse la del caracol: no sacar los cuernos porque no hay sol; lo que viene a ser encogerse dentro del caparazón y hacerse la babosa despistada que se queda en casa. Que no? Y tan agustito, porque hacía un día de perros!

 

Pero no coló… Ni lo uno ni lo otro. La solidaridad vacacional no la admite -por lo visto- el Estatuto de los Trabajadores y la expresión ‘día de perros’ hace varios siglos (literalmente períodos de 100 años) que la usamos mal.

 

Por lo visto es un dicho antiquísimo que se refería a los días de calor abrasador: debido a la posición del eje de la tierra, caía la canícula a finales de junio, coincidiendo con la salida matutina por primera vez tras reaparecer por detrás del Sol, de la estrella Sirio, la más brillante de la constelación de Canis Major (Can Mayor). De ahí lo del día de perros, que se ha ido desvirtuando -nadie sabe como- hasta los días de lluvia y tormenta como el que disfrutamos.

 

Desahuciados caracoles y tortugas y con los chuchos tan confusos, al final sólo me sirvió el pataleo para ausentarme de este muro. Visto lo cual, no vuelvo a innovar con el calendario. Hoy toca martes, pues martes. Aunque mentira me parece que ya estén en el súper cambiando las calabazas por los turrones. Podemos fingir que no es noviembre? Podría ser lluvia de primavera lo que se siente… Buenos días!!