cena

21.07.2014

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Capitulo 1. El problema

Vais a pensar que tengo una imaginación desmesurada y me lo invento, pero es real: el jueves pasado acabé en el hospital. La noche anterior había cenado un vaso de gazpacho y un trozo de queso con pan y algo se me había quedado clavado en la garganta.

Era cosa rara porque nada tenía espinas, pero me producía una molestia difícil de ignorar; así es que me apliqué los primeros auxilios caseros que el Dr. Google y la sabiduría popular mandaban: tragué unas buenas bolas de miga de pan, agua, más queso, más pan, más agua y hasta una magdalena por si la miga con azúcar ayudaba, pero nada.

Visto que la molestia no se iba hacia abajo, intenté por todos los medios expulsarla hacia arriba, metiendo hasta tres dedos en la garganta, un palito de madera, unas pinzas y el rabo de una cuchara larga. Pero aquello tampoco funcionaba. Solo logré varias arcadas y, al final, acabar vomitando todo lo que había ingerido como palanca.

Así las cosas y siendo ya casi las dos de la madrugada, decidí irme a la cama, para ver si la técnica del sueño y el descanso me funcionaba. Nada. Me levanté igual, con la estaca clavada. Pero como para mi trabajo generalmente no utilizo esa zona baja de la amígdala lingual, me daba apuro faltar y allí estuve levantando la parte del país que me tocaba aún cuando la garganta me estaba matando. Sin embargo, al final de la jornada, se impuso el implacable sentido común de mi compañera que me llevó al dichoso hospital…

Pero es lunes, estamos empezando una nueva semana y parece que esto se alarga. Mañana os cuento lo demás. Buenos días!!

31.12.2012

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La verdad es que no estoy muy segura de qué cenaremos esta noche, porque lo que tenemos en la nevera más que un par de pescados son un par de misterios (hay una lubina y dos peces a su lado que aquí nadie sabe qué son; es más, llevo una hora buscándolos en google y nada…), pero parece que al menos uvas tenemos y, si todo el que pasa por la cocina deja de comerse una al pasar, en seis horas nos colocaremos frente al televisor a tragarnos las doce uvitas de rigor como los doce meses que nos hemos tragado ya, con la ilusión puesta en los que están por venir. Y por ese porvenir brindaremos dentro de un rato. Espero de corazón que todo lo que nos traiga el 2013 sea motivo de brindis. Y que podamos chocar juntos las copas.

Que tengáis una feliz noche. Que sea el principio de un feliz año. Aúpa 2013!!