chicle

22.04.2014

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Ahora que parece que no eres nadie si no has hecho algún curso de inmersión lingüística, los viajeros del metro que pasen por la estación de Sol pueden presumir de haber ido más allá y haberse dado una inmersión chiclística.

Sí, suena raro, pero no puede ser más exacto: la salida del metro hacia la calle Mayor ha sido tuneada por Trident para que su anuncio de chicles “Una ola de frescor” te entre por la vista (los carteles forran todo el pasillo), por los oídos (un altavoz repite a cada poco el mensaje) y por el olfato (huele a chicle de menta, lo prometo). Aunque esto de meterte el anuncio por la nariz es tan original que, al principio, pensé que era casualidad; pero después de muchos días notando la misma fragancia dulzona y ligeramente mentolada me di cuenta de que deben tener algún ambientador oculto porque, definitivamente, el resto del metro no huele así.

Total, que cada vez que pasas por la ‘zona Trident’ te impregnas de chicle por todas partes excepto por donde debería ser: la boca. Que digo yo que si en vez de montar esa atracción tipo feria, nos meten a cada uno al pasar un chicle entre los dientes, igual les sale hasta más rentable…

Espero que seamos más prácticos para celebrar lo que hoy toca, el Día Internacional de la Madre Tierra. Buenos días…

19.04.2013

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Ayer, según salí del trabajo, pisé un chicle; uno que debía llevar horas al sol porque estaba a un punto de caramelo absolutamente asqueroso. En ese momento pensé con el lado positivo ese tan de moda: bueno, me voy quedando pegada a la acera, pero al menos trae suerte… Ah no! Que eso es cuando pisas una mierda!! Y para qué diría yo nada, porque me metí en el parque a limpiarme la suela con el científico método de restregarla contra la tierra, cuando descubrí que la tierra marrón a manchas no era sólo tierra, si no que estaba abonada de excrementos caninos… Sólo me faltó encontrar el trébol de 4 hojas y frotarle la espalda a Quasimodo, vaya. Lo cierto es que, supersticiones al margen y descontando la lotería, siempre me he considerado una persona con suerte, sin romper la estadística, pero afortunada; así es que si ensuciarme la suela del zapato de vez en cuando es el precio que tengo que pagar por ello, no me parece tan cara la providencia…

San Viernes Bendito Cuantotequiero otra vez y 19 de abril. Hace 38 años que la India lanzó su primer satélite artificial, el Aryabhata que tras cuatro días en órbita, se escacharró y, a los cinco días, desapareció en el espacio infinito. Quizá pensaron que qué mala suerte habían tenido, pero seguro que lo que pasó es que el ingeniero responsable esquivó esa mañana la plasta de alguna vaca sagrada. Así es que ya sabéis: el truco está en no mirar tanto dónde ponemos los pies. Muy buenos días…