cojines

14.11.2014

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A la vista de que en París andan buscando un tigre fugado y de las previsiones meteorológicas para este fin de semana -que dicen (literalmente) que hará frío en zonas altas, tiempo más cálido en la costa y lluvia a mansalva en el resto- he decidido hacer sábado y domingo el simulacro de holocausto nuclear que tenía pendiente.

Vamos, que me voy a encerrar a cal y canto donde la lluvia no me salpique; parapetada detrás de un bol de palomitas y el montón de películas que tengo pendientes, a ver si libero algunos gigas de cine que he acumulado con más ilusión que tiempo para dedicarle.

Además, el cambio este del ‘veroño’ por el ‘frescoño’ (como dicen), trae aparejado un trabajo doméstico que también tengo por hacer: lo que es sacar la ropa de invierno de una vez, que a los tres jerséis que tengo fuera le van a salir bolas de tanto quitar y poner…

Y es que, en ocasiones, el cuerpo (o la mente, no sé), te pide algo de sosiego; no doblar más esquinas que las de tus cuatro paredes, encontrarle la curvatura perfecta a la almohada y comenzar un sonado romance con los cojines del sofá.

A ver qué tal se me dan todos esos planes… Feliz finde. Buen viernes y buenos días.

17.09.2014

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Pues nada. Aquí sigo. Incapacitada para ganar ningún concurso de belleza y apta en cambio para emprender un nuevo formato televisivo: “Mi flemón y yo”.

La verdad es que ya parece que mi moflete empieza a tener un tamaño más razonable; al menos ya quepo por las puertas y la gente me mira con -ligeramente- menos cara de horror. Algo es algo. Pero mi trabajo me ha costado: he pasado la mitad de la noche durmiendo sentada en el sofá del salón y la otra media intentándolo en la cama. Y no por falta de sueño, si no por la puñetera posición.

Y es que he descubierto que el flemón se nutre de mi decúbito supino (y hasta de mi decúbito prono, el muy cabrón) y he tenido que dormir apoyando la cabeza sobre dos almohadas y tres cojines que me dejaban el cuello como la peli de adolescentes: ‘A tres metros sobre el cielo’. Y yo, así, no. Nunca he comprendido como pueden dormir en esa posición los americanos de las películas y las series. ¿No os habéis fijado? Se acuestan tan tranquilos en una cama con 300 almohadones dejando el cuello alzado como un galápago y el edredón que sólo les llega por los sobacos ¡¡!! ¿Mande? ¿Y eso es estar cómodo? Cuando te vas a la cama, los cojines se quitan (ordenadamente o lanzándolos por ahí, eso ya cada cual). Y, cuando arropas a alguien, se le sube la manta hasta la coronilla, leches! Con lo bien que sabemos hacerlo aquí!! En fin…

Miércoles. Hoy os deseo, además de buenos días, un buen dormir.

28.05.2013

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Imagino que en el 28 de mayo del 585 a.C. salió en la Anatolia un día más espléndido que el que tenemos hoy por Madrid, porque si no sería imposible que el famoso eclipse que predijo -nadie sabe cómo- Tales de Mileto, paralizara la batalla entre lidios y medos que, al ver que el día se hizo noche, soltaron los trastos de matar en menos que se dice σκούρο αετός (nombre de marras del acontecimiento).

Pero no son los griegos los únicos que se debaten entre la fascinación y el miedo a lo desconocido… a Elijah J. Bond le debía pasar lo mismo cuando, también un día como hoy en 1890, patentó la Ouija: ese tablero estándar de comunicaciones con los difuntos sin el cual probablemente yo no habría aprendido a abrazar [¿Cómo? Fácil, por la teoría del causa-efecto: sin ouija no habría pelis americanas de terror y, sin ellas, no me habría prodigado en afecto con los cojines de mi sofá, puliendo la técnica de estrujar encontrando cobijo sin espachurrar tanto como para sacar el relleno ¡¡!!]. Intimidades con los cojines aparte, me queda apostillar que los yanquis inventarían el tablero, pero no el método: los críos de por aquí siempre hemos sido más de aprovechar el menaje del hogar y nos apañábamos con poner un vaso boca abajo y unos papelitos a modo de telégrafo con el más allá y, no sé si con la mente o con el dedo de algún gracioso, pero el vaso se movía que se las pelaba, cosa que aún me mosquea…

Martes. B-u-e-n-o-s _ d-í-a-s _ .-.-.