comunicación

11.03.2016

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Yo no tengo ni papa de alemán pero muchas veces ese desconocimiento no es excusa para el entendimiento. El otro día, por ejemplo, entendía a la perfección a los cuatro chavales teutones que llevaba al lado en el metro, que conversaban animadamente en su idioma sobre las fräuleins que se la ponían dura (literalmente, ‘harten penis’): si preferían a las suyas alemanas o a las españolas… Como os podéis imaginar, profirieron tal sarta de animaladas (en este caso alemanadas) en el trayecto, que era imposible no darse por enterado del discurso.

Sin embargo, acabo de oír a un crío hablando perfecto castellano al que no entiendo… Iba explicándole a su madre cómo había calculado el resultado de una resta; no sé qué que al cinco se le caía el unito y se hacía seis y por eso -teniendo en cuenta que el cuatro era más grande que el tres- el resultado era diecinueve! Un galimatías incomprensible para mí, que resto por la cuenta de la vieja de toda la vida y no lo sabría explicar.

Pero la gran torre de Babel de nuestros días no es tan alta desde que el Google Translator la taladra y las mayores incomprensiones no están en quienes se hablan si no en quienes se escriben por  whatsapp…

No sé qué nos pasa que malinterpretamos las palabras del whatsapp. Con eso de que falta la pata no verbal de la comunicación, no le ponemos la entonación ni la intención correcta al interlocutor y bronca que te crió. Entre el exceso de abreviaturas, la ausencia de signos de puntuación y no verle la cara al que te envía el mensaje, es muy fácil que se monte el follón. Así es que, por favor, más comas, menos piques y que viva la comunicación!

Viernes. Que disfrutéis del finde y buenos días!

27.03.2015

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Contra las ilusiones ópticas, las palabras falsas y las miradas mudas a veces, los cuerpos… hablan. Se comunican entre ellos mediante un lenguaje ancestral que sólo ellos dominan.

 

Es cierto que esta comunicación no se produce siempre. Se conoce que los cuerpos también estaban en la torre de Babel y no todos tienen el mismo idioma. Algunos no se entienden, no empatizan. Hacen contacto, pero -en realidad- no se tocan.

 

Pero cuando dos cuerpos se tocan y están afinados en un mismo verbo, la comunicación se hace magia. El cerebro desconecta, es innecesario; incluso estorba.

 

Y es la piel la que manda.

El tacto el que habla.

El instinto el que abre el camino.

Las sensaciones las que toman el control.

 

Así, el más mínimo movimiento se hace perceptible, cada latido merece su reflexión y en la propia carne queda una huella que horas más tarde sigue vibrando, como un diapasón.

 

Cuando hablan los cuerpos, callan tanto la razón como el corazón.

 

Es viernes. Hagamos pues el silencio.

Feliz fin de semana y buenos días a todos.

18.03.2015

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No me lo puedo callar más. Os lo tengo que contar… No soporto al hombre que da el tiempo en la Uno por las mañanas. Martín Barreiro, se llama.

No digo yo que el chaval no sea un lumbreras; que se habrá sacado su carrera de física y sabrá leer los mapas de isobaras incluso mejor que las gitanas del romero las rayas de la palma de la mano. Tampoco le tengo tirria por haberme pasado por agua este puente de San José, porque entiendo que el muchacho es un mandao en lo que a las condiciones meteorológicas se refiere. La razón de que no le aguante es que se explica como un puñetero libro cerrado, es decir, FATAL.

Mezcla en una frase ininteligible las lluvias en el norte con el viento en el oeste. No sigue un orden ni geográfico ni lógico. Lo mismo te habla de agua de levante que de nieve en cotas bajas de la cordillera penibética. Su uso de los conectores es nefasto: ‘pero, sin embargo, luego…’ son añadidos a su discurso sin sentido gramatical alguno. Y después de prestarle toda mi atención cada mañana, lo único que consigo saber a ciencia cierta es si habrá niebla en las Pitiusas o no. Que eso lo dice siempre alto y claro ¡Arrrgggg!

Y esta nulidad para hacerse entender, que sería perdonable en un amigo o en un familiar, no lo es en un tío que se gana la vida -y estoy segura de que se la gana bastante bien- saliendo en la tele cada mañana para explicar el tiempo que nos va a tocar. Así es que a los puñeteros responsables del ente público les pido que el señor Barreiro siga si quiere interpretando mapas pero en la intimidad y que busquen algún meteorólogo que sea además, buen comunicador, que estoy segura de que los habrá… Un Maldonado, sin más. Gracias.

Feliz puente (a quien lo tenga y le guste la lluvia) y feliz resto de semana a los demás.  Buen miercoler-nes y buenos días!!

10.03.2015

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Según la paradoja de Fermi, si hay tantas civilizaciones en el universo, tanta vida inteligente en la galaxia, es contradictorio que no se comuniquen con nosotros.

 

Esto lo formuló el tal Fermi -a la sazón científico nuclear- mientras charlaba en el comedor con unos colegas con la muy elaborada y sintética sintaxis: ¿dónde están?

 

El gran silencio.

 

Y para explicar el gran silencio hay un río de teorías con mayor o menor rigor científico que van desde la inexistencia de extraterrestres hasta un complot interestelar para no decirnos ni mu.

 

Pero ninguna acierta.

 

El gran silencio está, en realidad, en nuestro planeta. Yo lo he visto.

 

El gran silencio es tener a una persona delante, hablar, y aún así no comunicarte.

 

El gran silencio está lleno de palabras que se hacen serpiente: se retuercen, envenenan y resbalan.

 

Es a la vez un escudo y una bala. Un proyectil que desgarra la propia carne y la carne ajena. Una perturbación en la dimensión del universo que crea vidas paralelas. Distorsiona la historia y arrasa con las certezas.

 

El gran silencio es un adversario taimado -todo humo, soledad y cervezas- que paraliza los músculos del cariño y deja los cuerpos rígidos, incapaces de buscarse para romper su barrera. Es un dardo en la lengua, que le amputa a ésta su parte buena.

 

El gran silencio trae los gritos y la guerra. En un bar con poca gente o en una plaza semi desierta. Comparte sustancia con las penas: que no matan, pero ayudan a no dormir…

 

Lo que ni el señor Fermi ni yo sabemos es si tiene escapatoria su paradoja. Si hay una puerta trasera que nos evite tanta batalla queda. Si existe la palabra mágica que anule tanta ausencia. Si ponerle un nombre, todas estas letras y dejarlo a la deriva en una botella es conjuro para que la comunicación vuelva.

 

Si el gran silencio tiene cura y si vamos a buscarla siquiera. Buenos días.

07.11.2014

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Nunca dos checks azules habían causado tanto revuelo. Ayer no se hablaba de otra cosa; hervían los mentideros de la villa y corte del smartphone… Whatsapp nos controla! Nos espía! Nos vigila! Nos exprime! Nos espachurra!

 

La verdad es que saber en qué minuto exacto te lee quien te lee a mí también me impresionó un tanto, pero ahora que el cuerpo se me ha hecho al cambio, no me parece descabellado. Antes se daba por sentado que leías todos los mensajes en el momento de la última conexión, pero lo cierto es que a veces te conectas un momento para algo y no puedes leer todo lo que te han mandado. Ahora, si usas la aplicación como un ciudadano de bien, no tienes nada que temer.

 

Al fin y al cabo, se trata de reforzar la comunicación. Y si ignoras o eres ignorado hacerlo de frente, con conocimiento de causa. Porque el que quiera obsesionarse con la hora de lectura o conexión, siempre va a encontrar el medio para hacerlo. Otra cosa es que el nivel de atención que dediques al mensaje en cuestión, que a veces uno escribe ‘verde’ y el otro lee ‘vente’ y para eso no hay -de momento- ni símbolo, ni solución.

 

Lo de siempre, vaya: que la tecnología es la que es y somos nosotros los que optamos por darle un uso bueno…o no. Lo que es bueno sin discusión es el día de la semana: viernes y, en Madrid, este finde viene con premio. ¡A disfrutarlo! Buenos días.

27.06.2014

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Me doy cuenta de que ayer desaparecí sin decir ni chus, ni mus, ni bicicleta, pero -por supuesto- tiene su explicación: nos quedamos toda la mañana encerradas en la oficina.

Bueno, la puerta estaba abierta y las ventanas funcionan perfectamente pero, por cometer ese terrible pecado de cambiar de compañía telefónica, en lugar de tener servicio con las dos, no teníamos con ninguna, así es que hasta que no convencimos a un técnico -bajo coacción y amenazas- de que viniera a tocarnos un rato los cables, estuvimos de encierro comunicativo: ni Internet, ni teléfono. Sólo nos quedaba el fax como recurso (lo que hoy en día equivale a las señales de humo).

Y qué queréis que os diga, nos parecía que, siendo una oficina, iba a ser algo malo, pero tampoco es tan dramático! Sólo un poco más cansado… Trituras tus papeles, trituras los del vecino, sacas brillo a los clips uno por uno, echas unas carreras de sillas, tiras los bolis que no pintan y, cuando ya tienes todo eso hecho y estás a punto de empezar a contar las gotas de gotelé del techo, te acuerdas de que por ahí debe estar la botella de vino que sobró de Navidades y de que tu compañera tiene mucho arte, que es una maestra de las sevillanas y que si robas una flor de abajo te puedes echar unos bailes!

Al final, tan agustito, oye. Es más, tengo localizado ya el par de cables y lo de pegar un tirón y arrancarlos de vez en cuando no me parece una mala opción… Por suerte ya es viernes y podemos dedicarnos al jolgorio sin romper ninguna instalación. Feliz fin de semana, disfrutadlo mucho… Buenos días.

12.12.2012

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Que más quisiera yo que tener claros los fundamentos de la física cuántica y desmenuzarlos aquí como los expuso Max Planck allá por el 1900 cuando sentó las bases de la física moderna… Pero me traicionan la estructura mental y el bagaje, y divago cuando leo que “la radiación electromagnética es absorbida y emitida por la materia en forma de cuantos de luz o fotones de energía mediante una constante estadística” y yo no visualizo más que otras materias, orgánicas y terminadas en piel, que absorben de forma no sólo constante si no inalterable cuanto magnetismo pueda una irradiar. Y, como en la teoría del alemán, “al ser imposible fijar a la vez la posición y el momento de una partícula, se renuncia al concepto de trayectoria; quedando regido el movimiento de una partícula por una función matemática de probabilidad”, y yo me siento menos mecánica pero más cuántica que el propio Planck porque hay partículas que matemáticamente se me escapan y soy incapaz de fijar, que varían de trayectoria alejándose del rumbo cuanto mayor es la proximidad y que saben burlar con pícara sonrisa todas las leyes de la probabilidad.

Así es que de todo eso tan complejo no vamos a hablar. Hoy sólo toca felicitar con envidia mal disimulada a Marconi, que un 12 de diciembre de 1901 logró la primera comunicación radiofónica transatlántica, porque la que suscribe, que se precia de comunicativa, se sigue estampando -como la cuántica- contra la interacción gravitacional. Miércoles. Virgen de Guadalupe (dame la mano?). Buenos días…