conciencia

15.12.2015

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Normalmente, a los estudios pseudo científicos estos que antes rodaban por el correo electrónico y ahora anidan en cualquier rincón del Facebook no suelo ni creerlos ni prestarles mayor atención, pero el otro día tropecé con uno que me ha encandilado.

 

Resulta que científicos de la Universidad de Stanford han determinado que se produce una correlación negativa entre las horas de sueño y el Índice de Masa Corporal, de tal manera que estos señores de reputada carrera e intachable trayectoria, han dedicado sus esfuerzos y trabajo a limpiarme a mí de mala conciencia y darme la excusa perfecta porque así -amparándome en sus conclusiones- los kilos que me sobran no son por dar rienda suelta al hedonista placer de llevarme una delicia a la boca, si no a la involuntaria desgracia de dormir menos que una farmacia.

 

Pero eso no es todo… Por lo visto, también influye negativamente en la presión arterial, el estómago, el páncreas y los reflejos, que según dicen, se igualan a los de alguien que ha bebido cinco copas (¡!)

 

Ergo, estas Navidades, cada vez que beba una cañita, echaré una cabezadita; que me paso con el tostón, me duermo un siestón y caso de que se me vaya la mano con el ron o el turrón, le pienso echar la culpa al colchón!!

 

No sabéis que paz me han dado los de la bata blanca y el doctorado. Y así, si duermo tranquila, me quito un peso de encima!

 

Martes de aproximación a la Navidad. Cuidado! Que como dice una amiga mía, cuando termina el adviento, empiezan las tempestades. Buenos días!

24.06.2015

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El hombre era nómada.

 

Antes. Al principio. Cuando la historia aún no existía porque no se escribía.

 

Nuestra especie nació haciendo suyo el poema de Machado y al andar no sólo hicieron caminos si no calzadas, carreteras y autovías que les acabaron llevando hasta el hogar.

 

Pero por más que uno firme una hipoteca y saque cada mañana su calcetín del mismo cajón, algo del gen errante de nuestros antepasados anida en cada paso que damos.

 

Somos nómadas de un destino que acaba por ser siempre incierto, que está en constante movimiento. Nómadas en nuestras relaciones, que fluctúan, que se desplazan con las mareas y que unas veces te acercan hasta rozarte y otras te alejan. Nómadas en nuestra profesión, donde hoy es un suicidio quedarte anclado. Somos perpetuos viajeros en fines de semana y fiestas de no guardar nada, vagabundos en nuestra ciudad buscando el mejor rincón para quedar, titiriteros del último grito, saltimbanquis de las modas. Y si no somos nómadas de conciencia es porque ejercemos el principio de coherencia.

 

Somos nómadas hasta en la cama. Recorriendo caminos que no aparecen el las sábanas. Haciendo kilómetros en estática, cuando el movimiento busca un destino en la química y no en el mapa. Muchos somos nómadas de la espalda a la que quedar pegada, o de la mano que por ella sube y baja…

 

Es cierto que dejamos los caminos para criar animales de granja, pero hoy no hay nadie sedentario; excepto, quizás, esas vacas.

 

Miércoles. Ojalá nuestros caminos de nómadas encuentren la manera de cruzarse, aunque sea en ‘los bajos fondos de la inmensidad’. Buenos días!

12.06.2013

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Tenía un grupo de whatsapp con dos amigos míos que creé el otro día para pasarles unas fotos y ayer ambos decidieron abandonarlo (nada que reprocharles, cumplido el objetivo, se elimina el grupo; normal). Al darme cuenta de que me había quedado sola y que, por definición, eso ya no era un grupo, fui decidida a pulsar ‘eliminar y salir’ por pura inercia hasta que, de repente, se me encendió la bombilla… ¡Joder! ¿Un grupo para mi sola? Pues oye, no es tan mala idea…

Puedo usarlo para hablar sola por escrito. Es más, puedo usarlo para decirme cosas que no quiero olvidar. Grandes promesas de esas que te haces a ti misma y que después el viento de los días acaba por llevarse. Vanessa, piensa antes de hablar. Vanessa, tienes que dormir más. Tienes que ser más prudente, menos impulsiva, menos vehemente… Le he cambiado el nombre y ahora se llama “conciencia” y de momento está vacía, limpia. Ahora ando pensando que igual no está de más crearme otro grupo unipersonal al que llamar “diario” donde bastaría con ir poniendo dibujos de esos con que los creadores del chat quieren que resumamos todos nuestros estados anímicos… Pues no sé, no sé, porque a pesar de lo que me gustan las 58 caritas de las cuales 14 sonríen abiertamente, 3 enseñan una sonrisa breve, 1 de medio lado, 4 tiran besos, 1 está loca de amor y 35 se encuentran en distintos grados de asombro, miedo, cabreo o sueño, no siempre encuentro la que necesito: se me quedan cortas ¡!

Miércoles 😦 Buenos días 🙂