concurso

20.01.2015

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Habida cuenta de esa costumbre tan propia de meterme en todos los fregaos que se me ponen por delante -y hasta alguno que se me pone por detrás- el próximo 31 de enero me he apuntado a un certamen de tapas.

 

Es una cosa entre amigos, sin mayor trascendencia. La idea es que cada uno cocine la suya y juntarnos en un bar (que se presta) para someterla al criterio de los demás, de tal manera que el que resulte ganador, queda exento de pagar su cuenta por el vino o la cerveza con que ha estado regando la cata. Como veis el premio no lleva aparejada ninguna beca, ni medalla, ni es más sustancioso que ahorrarte la dolorosa de estar un día de cañas, pero puestos a competir, lo que quiere mi menda no es sólo participar (que está muy bien) si no ganar. No por competitividad, eh! Por respeto a los demás…

 

El caso es que como mis dotes culinarias son más bien modestas (lo mío es la cocina de supervivencia resultona), tengo frito a todo cocinillas que me rodea pensando una receta. Y se me ha ocurrido que, ya que las bases del concurso especifican que el artífice del plato debe ser el propio concursante pero no se manifiestan respecto a la petición de ayuda previa, podría hacer por aquí un llamamiento masivo para recabar ideas…

 

Es de desear que sea, como en las compras clandestinas, ‘bueno, bonito y barato’. Es decir rico, sencillo de elaborar y vistoso, que por los ojos también entra la comida. Y por supuesto, hay prima (de beneficios, no familiar): en caso de resultar ganadora, convidaré a un mínimo de una caña a todo el que haya tenido a bien participar, faltaría más!

Arriba esas copas, brindemos por las grandes ideas y por los buenos días! Algo que aportar??

15.12.2014

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Desahogándome en una conversación de barra (de barra bar, no de barra de pan) con dos amigos una noche, me di cuenta de que arrastro algunos traumas desde la más tierna infancia… Nada demasiado preocupante -de esta tampoco me encierran- pero ahí se me han quedado, como espinitas, clavados.

Por un lado está la manera de educarnos. No es que no fueran correctas las enseñanzas recibidas en la escuela, es que ahora se enseña de otra manera. Y ésta es mucho más divertida.
Cantan más, aprenden mientras juegan, les mandan tareas más entretenidas, practican cosas tan interesantes como el discurso y el debate… El otro día me enseñaron una actividad propuesta para chavales de 12 años en la que, por equipos y usando material de consulta e Internet debían responder a la ‘pregunta imposible’, un pequeño misterio que relaciona distintas materias, con varias cuestiones intermedias; al estilo de aquellos retos finales de ‘El tiempo es oro’ pero con la wikipedia de por medio. Que no es lo mismo…

Ya me diréis si no es una gozada! Me encanta. Me encantaría participar, vaya. Hasta el punto que he intentado apuntarme, pero dice la madre que no, que para eso tengo que estar matriculada en primero de la ESO y que no le parece oportuno.

Y hasta aquí llegamos con el trauma número uno: verte obligada a crecer sin debates ni discursos. Verte obligada a aprender sin divertidos concursos…

Y estamos a (y) de lunes! Buenos días!!