conducir

28.11.2013

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Ya antes había tenido alguna experiencia rara con un camión de la basura de esos que cada noche recorren Madrid con la sagrada misión de llevarse de nuestra vista todo lo que ya no queremos tener. Fue esperando un semáforo, donde vivimos la típica escena de película en la que los conductores, con sólo echarse un vistazo, quedan retados en duelo. Es raro, no acostumbro a aceptar esos piques, pero algún demonio de las carreras se apoderó de mí y entré al trapo derrochando tanta adrenalina como gasolina… Aquella batalla la gané yo a golpe de acelerador y ante la atónita mirada de varias patrullas de municipales que, por suerte para mí, no llegaron a reaccionar. Y la cosa quedó en anécdota graciosa sin más; pero la otra noche, después de cruzarme con más de 20 de estos vehículos y observarlos distraídamente, he llegado a la conclusión de que algo extraño les sucede: conducen como kamikazes, a ser posible por el carril izquierdo, se bambolean peligrosamente, parecen tener un propósito que nadie más conoce, nunca les veo parados junto a ningún contenedor y, lo peor: están en todas partes…

Si no me creéis coged el coche cualquier martes al azar a eso de las 2 de la madrugada y empezad a dar vueltas por Madrid… Que qué hacía yo por allí? Que tontería! Observaba; nada más…

Jueves y los tejados nevados esta mañana. Debe estar el grajo volando muuuuy bajo… Buenos días.

05.06.2013

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Viajante de comercio. A eso siempre me decía mi abuelo que debería haberme dedicado por mi afición a coger carretera y manta… Muchas veces he pensado que no le faltaba razón porque en estas fechas en que el buen tiempo comienza a ser algo más que una promesa, me ensimismo soñando despierta que voy conduciendo por sinuosas carreteras que discurren a la vera de un riachuelo, con una verde fronda enel retrovisor y el olor a atardecer de verano entrando por las ventanillas abiertas…

Pero esa no es la única profesión supletoria que me toca: también tengo bastante de sherpa. Y no precisamente por mi origen nepalí, si no por este don que me ha caído en des-gracia de andar de un lado a otro siempre cargada; a tal extremo ha llegado la cosa que, si salgo de casa sin nada en las manos me doy la vuelta corriendo pensando que algo me falta ¡! Y digo yo ¿Por qué? ¿Por qué las cosas no se limitan a estar donde tienen que estar? En serio, si tengo ganas de que inventen el teletransporte no es por ahorrarme la carretera sinuosa de viajante si no el pesado fardo a la espalda de porteadora.

5 de junio y en-medio de la semana nos plantan el Día Mundial del Medio Ambiente. Os digo lo de la canción ¿Dónde está el otro medio? Buenos días…

16.01.2013

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He leído la noticia que algunos habéis enlazado sobre Sabine Moreau, la mujer belga que iba a ir desde su pueblo a Bruselas (80 kilómetros) y, por un fallo en el GPS, llegó a Zagreb (1400 kilómetros y 2 días después) sin darse ni cuenta ¡! y estoy que no quepo en mi de gozo. Que hasta ahora creía que nadie se evadía tanto como yo conduciendo, amén de avergonzarme de mis memorables y recurrentes despistes, como sacar el abono transportes para abrir la puerta de mi casa y viceversa -ahora también saco las llaves de casa para pasar al metro-, intentar poner unos calcetines sucios en la nevera, salir a la calle con el palo con que me hago el moño en la oficina puesto, dejarme el libro en todos los restaurantes de Madrid, poner la cafetera sin café o aquel día en que tiré los restos de la ensalada al lavabo… pero veo que todo son naderías comparado con lo de esta buena mujer, que salió un momento a recoger a un amigo y ha atravesado tres países sin inmutarse. Y digo yo que su amigo cogería un taxi ¿no? Porque si es tan despistado como ella aún estará en la estación esperando… El caso es que no siendo desconfiada, en este caso desconfío y me parece que, o bien la mujerica sufre el inicio de una enfermedad mental, (en cuyo caso me guardo la sorna) o que más que la reina del despiste puede ser la reina de la originalidad para conseguir sus cinco minutos de fama.

Miércoles. San Marcelo para católicos y día de Shinran para los budistas. Por favor, si acabáis a lo tonto en Croacia, no se lo contéis a ningún periodista: está muy visto. Buenos días!!