cosmética

20.05.2014

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En vistas de que ahora el nuevo negocio de moda son las perfumerías low-cost, me han abierto a la par dos al lado de casa y, como buena vecina que soy, he pasado a visitarlas.

La primera -muy negra toda ella, muy sobria- sólo ofrece colonias a precio de ganga. ¿De imitación? ¡No! Es que evocan a otras. Ahhh.. Y tú te lo tragas y callas porque el vendedor tiene una de esas miradas que le dejarías que te perfumara lo que le diera la gana.

La segunda, en cambio, vende los perfumes ‘que recuerdan a otros’ y además cosmética. No una cosmética cualquiera, de hecho, las cremas perfectas: milagrosas y baratas. Así es que, aprovechando que este dependiente no me intimidaba sexualmente, decidí pedirle asesoramiento para lo que a mí me mata: las ojeras. Y el muchacho, aún sin los penetrantes ojos azules del otro, me convenció; para lo tuyo no hay remedio, me dijo (¡Ole! ¡Me tocó el sincero!) ‘Tengo cremas para bolsas y patas de gallo, pero tú no tienes de eso. La ojera oscura no tiene solución, si quieres te vendo un corrector’.

Y por más que me escueza, tiene toda la razón; no hay potingue que me quite la eterna sombra oscura de los ojos. Pero… digo yo… ¡Coño! Si a Michael Jackson, que era él entero negro, le dejaron mucho más blanco que yo… No habrá algo que me destiña a mí sólo ese trocito de alrededor de los ojos??

En fin, intentaré no destemplarme demasiado con este tema, que el frío ya ha vuelto él solito… A lo mejor me quedo pálida del susto!! Martes. Buenos días.

14.03.2014

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A mis amigas mujeres probablemente ya les habré confesado mi pasión por Kiko Milano (haya paz, que no es ningún maromazo nuevo e italiano que me quite el sentío), son esas tiendas de cosméticos donde una puede darse caprichos de colores sin tener que extirparse ningún órgano vital luego. Bueno, pues como parece que el amor no es mutuo, nadie me había informado de que hace poquito han abierto una en Gran Vía y, el otro día que pasé por allí, decidí invertir unos minutos y unos euros en conocernos. Pensé que se trataría de un establecimiento más de la firma, pero ¡en absoluto! Eso no es un comercio. Es ‘El Comercio 2.0’ (léase ‘el comercio dos punto cero’). ¡Madrecita! Os aseguro que he estado en garitos con aparcacoches (no acostumbro, pero he estado) mucho menos cool que esa tienda. Música de diseño a todo trapo, brillante suelo negro, luces estilo Las Vegas en el techo… Os diría que me sorprendió pero creo que la sorpresa se la llevaron ellos cuando le enseñé el DNI al de seguridad, pedí un gin-tonic al chico de negro que quería ayudarme y a la de la caja le pregunté que si eso era el ropero…

Y ya sé que no es el único caso, que desde hace tiempo son muchas las tiendas en las que -según pones un pie dentro- te lanzan al hiperespacio del moderneo, imponiéndote sutilmente la idea de que tú eres así de estupendo sólo por comprar un lápiz de ojos azul a un módico precio pero… ¿no podemos, además, bailar dentro?

Viernes y Día Internacional del Sueño. Pensaba celebrarlo estilo Calderón de la Barca, pero lo estoy haciendo al modo león de la Metro ¡! Buenos días…