cuidado

06.11.2014

Posted on Actualizado enn

Ayer estuve en una jornada sobre el cuidado de la espalda. Sí, esa gran vía que nos recorre por la trasera desde el culo a la cabeza… Seguro que habéis oído hablar de ella.

 

Y es que, a pesar de convivir desde que nacemos con la susodicha y de que tratarla con mimo marca la diferencia entre tener calidad de vida o no tenerla, solemos usarla con poco miramiento y hasta abusar de ella, con el resultado de que el 80% del mundo que llamamos civilizado acaba con problemas.

 

Total, que me pasé hora y media escuchando a un médico disertar sobre lesiones y otro tanto escuchando a un ergonomista sobre cómo evitarlas, además de la traca final: dos fisioterapeutas enseñándonos ejercicios para cuidarla, que no hay nada como la práctica!

 

A todos se les olvidó, sin embargo, que en la espalda no todo es lordosis, cifosis y discos intervertebrales. Que tiene otra casuística que también le afecta: terminaciones sensoriales térmicas que la arrugan con el frío y las preocupaciones, coraza retráctil para protegerla de puñaladas traperas y mecanismo de erizamiento válido tanto para temores ocultos como para placeres descubiertos… Amén de ser la única chicha que puede mostrarse desnuda sin que se considere desnudez.

 

Así es que ya sabéis, aunque no la tengáis normalmente a la vista, no olvidéis portaros bien con vuestra espalda, que por ahí asciende el kundalini de paso al cerebro y luego nos atontamos y no sabemos porqué.

 

Jueves. Bien sentados. Respirar. Estirar. Mantener… Buenos días!!

(así qué bien)