dados

22.07.2015

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De la cantidad de cosas curiosas que pueden (y tienden) a pasarme, a veces el dado cae del lado bueno y otras justo de la otra parte. Y la historia de cómo me he cargado la fuente del mercadeo con los albañiles de mi edificio, es de estas últimas.

Por un cúmulo de motivos que ahora no vienen al caso, acabé un lunes a eso de las siete y media de la mañana haciendo top-less en mi casa esta vez, eso sí, a persiana cerrada. Hasta ahí nada escandaloso ni digno de comentar si no fuera porque un día laborable a esas horas una puede pasearse en cueros, pero no estar parada; así es que -cual abejita obrera- me puse a hacer el café, deshacer la maleta, poner la lavadora y colocar la cocina mientras ventilaba mis mamas… Hasta aquí tampoco es que haya nada demasiado reseñable, es cierto; pero ya se otea en el horizonte la tragedia…

Quiso el infausto destino que tuviera que poner en su sitio una cazuela que guardo en un estante alto, justo encima de la cafetera, en el preciso instante en que ésta expulsaba por abajo el café y por arriba vapor de agua. Y por si alguien lo dudaba, el vapor de agua quema. Es más, aplicado sobre la fina piel de un pecho, abrasa. Para más señas, te achicharra el pezón hasta hacerte una esplendida quemadura. Lo que viene a ser una herida del tamaño de una pastilla de amoxicilina de 1000 mg -gramo arriba, gramo abajo- que, cuando además no te curas en el momento porque llevas prisa por haber perdido el tiempo en gritar, forma una falsa costra que se levanta a la mínima para permitirte una intensa y completa observación estelar…

En resumen, que vi las puñeteras estrellas y que -como me paso el día a remojo- no se yo si ese pezón va a curar. De momento he encargado unas tarjetas ‘Doña Vanessa de Tetaquemada’ que no quedan mal y pienso ponerme en contacto con el municipio leonés de Vegaquemada a ver si lo del “Vega” se puede negociar, porque de betadine, gasas y cremitas estoy harta ya. Lo que más me preocupa ahora es -con estas pechónidas lesionadas- si vuelven los albañiles, ¿que les voy yo a enseñar?

Miércoles. La X nos ha salido gore… Vaya plan. Buenos días!!

13.07.2015

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Algunas veces derrapo en mi propia libido que se desata, se descontrola e incluso se derrama en los bajos fondos de mis nocturnidades. Aunque la noche no sea imprescindible en tales hazañas. Es la imaginación y no la hora del día la que peca de procacidad. Siempre he pensado que el mejor cine porno se proyecta dentro de la cabeza. Y es porque la mente -además del metro de Madrid- vuela. Y es capaz de volar a bajo coste, además; despega con una mirada un tanto pícara o un ligero roce de pieles que puede ser inocente.. O no. Y es de ese “o no” de dónde el sexo se cuelga. Se cuelga, se columpia y se balancea. Como un pulso que se hace impulso naciendo de una sutileza y que comienza a crecer detrás de las cejas para acabar retumbando entre las piernas. Como una tormenta. Una tormenta eléctrica que maximiza los receptores nerviosos de tus extremidades, de tal forma que percibes con claridad meridiana el abismo de tres milímetros que os separa. Dos brazos o dos piernas que, en una curva un poco más fuerte, se rozan ligeramente de forma tan poco inocente…

Pero Despeñaperros ya no es lo que era; las curvas son más suaves y cuando abres los ojos por completo y te detienes a observar con atención al objeto de tu deseo te das cuenta de que es precisamente eso: un jarrón, como cualquier otro, incluso tirando a feo. En el que tienes clarísimo además que no quieres poner tus flores. Y que lo que te ha dejado sudando desde fuera hacia dentro no era la compañía si no el propio juego.

Un curioso efecto. Pero es que a los que tenemos tendencias ludópatas nos pasa de vez en cuando eso…

Lunes. La semana comienza. ¿Echamos los dados? Buenos días!!

08.03.2013

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El otro día estuve viendo un documental -en la 2, por supuesto y sin dormirme, eh!- sobre el Homo Sapiens: sobre cómo se impuso hace 100.000 años sobre el resto de los ‘homos’ que pululaban por el planeta, descubrió la agricultura y se hizo sedentario, domesticó el primer perro hace 14.000 años, comenzó a trabajar el hierro para sus herramientas… cómo -en definitiva- evolucionó hasta convertirse, por ejemplo, en el Albert Einstein al que investía doctor honoris causa la Universidad Central de Madrid -entonces en el caserón de San Bernardo- un 8 de marzo de 1923. Absolutamente fascinante. A mis ojos inexpertos, la evolución del ser humano aparece como un fifty-fifty de azares y milagros y no puedo dejar de preguntarme en qué nos habríamos convertido de haber salido otros números en los dados…

Divagaciones aparte, como todos sabemos es viernes y Día Internacional de la Mujer (no me queda claro si sólo de la mujer, de la mujer trabajadora, de los derechos de las primeras, los derechos de las segundas o si por el mero hecho de haber nacido de las primeras ya pertenecemos al grupo de las segundas…) En fin, no me lo toméis a mal. Agradezco a mis ancestros su evolución y a mis ancestros trabajadoras la lucha que nos abrió el camino hasta AQUÍ, pero nunca he sido una abanderada del feminismo porque no tiendo a defender airadamente lo que me parece más que evidente. Creo que la mujer ya ha evolucionado, que está por encima de eso; así es que -si queréis- celebraremos todos juntos eso. Eso y San Filemón (a falta de San Mortadelo). Buenos días!!!

18.02.2013

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Desde que el ‘descanso dominical’ se ha quedado en antigua canción de Mecano e historia de ciencia-ficción, los lunes han perdido esa cualidad terrorífica de vuelta al tajo que tenían antes; así es que aquí estoy, simplemente en un día más de esta semana eterna en la que estoy cumpliendo condena como las de antes: trabajos forzados y celda de aislamiento… Sólo espero que el ciclo no dure tanto como la era de la riña (en traducción literal del sánscrito: “era del lado del dado marcado con un uno, el lado perdedor del dado”), la Kali iugá, que comenzó un 18 de febrero como hoy en el 3102 a.C. (la medianoche del duodécimo día de la guerra de Kurukshetra) y, según dicen los astrónomos que lo han calculado, durará 432.000 años de los humanos. Vamos, que -o nos reencarnamos- o al nacimiento de Kalki no llegamos ninguno…

Y como la reencarnación está aún por demostrar, a ver si alguien tiene a bien traerme uno de esos pasteles con lima dentro para fugarme, que empiezo a hartarme de ser una zulú cantando este blues ¡! Menos mal que hoy nos toca un Santo que se puede beber: Fran Angélico. Buenos días..