demonio

09.02.2016

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No es raro que se te pierda un pendiente… Lo raro es que lo pierdas en un sitio y te aparezca en otro a 30 kilómetros de distancia.

Tampoco es tan inusual que tres seises se crucen en tu camino; pero resulta un tanto extraño que una cifra tan alusiva y capicúa no pare de florecer en cada cuenta que echas.

Y más teniendo en cuenta que todo comienza cuando tu compañera de trabajo sospecha que tiene un demonio escondido en su urbanización (a eso atribuye el portero los misteriosos ruidos nocturnos de desconocida procedencia) en la que, además, se han reproducido extraños casos de urticaria…

A todo esto, y por amenazas reiteradas de la citada compañera vecina de Belcebú, he tenido que ver (yo solita) la sexta temporada de The Walking Dead; que me estaba resistiendo porque, aunque no sea terror extremo ni mucho menos, ver tanto muerto fuera del cementerio con la única compañía de un cojín tras el que esconder la cara al miedo, es un trago duro de echarse al coleto.

El caso es que debo haber madurado porque mirad qué bien lo estoy llevando ¡! He descubierto que es el exceso de atención lo que me induce al pánico. Si aprovecho el rato de la serie para pintarme las uñas o fregar los cacharros, ni me entero. Será cosa de repartir los afectos, que siempre me ha parecido lo más sano.

Será que -igual que está pasando en las Bolsas internacionales y los mercados financieros- el miedo engendra miedo y los paños calientes te pueden acabar quemando. Así es que ya sabéis: a distraerse con otros entuertos, que parece que ahí está el secreto!!

 

Martes. Buenos días!

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17.12.2013

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No es que sea rata, es que soy ‘aprovechá’.

No puedo evitar algunas costumbres que mi propia madre tilda de exageradas como espachurrar hasta la extenuación el tubo del dentífrico, poner boca abajo el fairy o cortar por la mitad el champú para poderlo arrebañar. Allí donde un humano medio ve un producto terminado, yo le saco rendimiento para una semana más… aunque me despelleje las manos en el intento. Cómo será la cosa que mi pasta de dientes lleva un mes en fase terminal y todos los días la reanimo de tanto apretar…

El caso es que esa manía mía empieza a despertar la eterna dicotomía interna entre Jekill y Hyde, que tan pronto me alegro del ahorro obtenido como me cabreo porque quiero estrenar el bote nuevo YA; loquita me tienen el uno quitando precintos y el otro venga a esconder y apurar. Y es que no son ellos los únicos que juegan al tira y afloja mental: conviven con el ángel y el demonio que hay en la puerta de la nevera, los de la tarjeta de crédito, unos que me venían de regalo con el móvil y alguno más que no recuerdo o que me niego a mencionar.

Supongo que así es la vida; y la vida es genial. Que se lo digan si no al santo del día: Lázaro. Levantaos y andad, andad, andad. Martes. Buenos días!!!