depresión

04.02.2015

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La Fórmula de la Felicidad. Día 3

Sí, puede usted apuntarlo. Sé que era miércoles porque son los días que salgo un poco más temprano del trabajo y quedo con mi primo Mario, que vive en la calle de al lado. Él me está ayudando, sabe? Es un buen tipo. Me hace reír; me escucha.

Ese día, sin embargo, casi nos peleamos. La conversación giraba en torno al único tema posible esa semana: la dichosa fórmula. La acababan de patentar y él estaba dispuesto a ser de los primeros en probarla. Me dijo que, de todas formas, en su vida no tenía nada; el amor nunca le había alcanzado a base se saltar deprisa de cama en cama; el trabajo no le apasionaba, era un mercenario que cumplía con su jornada; de salud pichí-pichá; los amigos eran de paso; ninguna afición le llenaba. Y nunca había creído en milagros, pero le parecía absurdo no aprovechar un avance de la ciencia de esa calaña.

Tuve que morderme la lengua casi hasta reventarla. En realidad, siempre había sido yo el de la existencia atormentada; siempre buscando un sueño impreciso, una quimera, el modelo ideal de una vida cuyos contornos apenas se dibujaban. Siempre inconcluso, inquieto, imperfecto… incapaz de encontrar la manera de encontrar la pieza que faltaba en mi propio rompecabezas. Infeliz, vaya. Y, sin embargo, yo no quería tomarla. Si llevaba tantos años buscándola y ahora la ingería en una ampolla, ya fabricada, mi vida no habría valido nada…

Allí le dejé con su decisión y su sonrisa anticipada. Empezaba a refrescar… Le di los buenos días y me fui a casa.

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19.01.2015

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Si os habéis levantado esta mañana ligeramente apáticos y decaídos, debéis estar tranquilos: no estáis deprimidos, sólo es que sois estadísticamente correctos.

 

Hoy, tercer lunes del primer mes, es el que dicen que es en 2015 el ‘blue monday’, el día más mustio del año (que para ellos es azul y para mí, gris). A ver, tampoco hay que asustarse; hay un estudio más o menos científico detrás, pero la palabreja y el concepto lo acuñaron hace 10 años una compañía de viajes para una de sus campañas publicitarias, así es que igual el día no lo clavan.

 

Sumaron lunes con mal tiempo, cuesta de enero, catarros, abolición de buenos propósitos y otras gracias de ese pelaje y les salió eso, pero cada uno es libre de tener su día miserable cuando mejor le cuadre, estaría bueno (y si no preguntadle a mi compañera Mati, que puede aferrarse a la depresión post-parto aunque su niño tenga 12 años. Como ella dice, post-parto es…). De hecho, siendo listo y alegando que se desconoce el idioma inglés, podéis tener la excusa del blue monday un martes, un miércoles… (si lo tenéis un viernes o durante el fin de semana ya es un caso más preocupante) el día que os encaje entre hoy y el 19 de enero de 2038, momento en el cual, debido a no sé qué problema informático complicadísimo, nuestros dispositivos electrónicos harán un fundido a negro y ahí si que sabremos lo que es deprimirse.

Sí, sí. Reírse. Que yo he pensado lo mismo: qué me importa a mí lo que les pase a los programas de 32 bits que usan la representación del tiempo basada en el sistema POSIX? Anda y que se descuajaringue! Hasta que he hecho la prueba con el móvil de intentar cambiar la fecha al 19-01-2038 y me ha dicho que tararí que te vi. Y se me ha quedado unos segundos atontado además. Así es que, por favor, informáticos de mundo, no os durmáis en los laureles. Vosotros no tenéis derecho a ningún blue monday, que eso de amustiarse es para cuando no hay un problema urgente que atajar.

Los demás, que disfrutéis del maldito lunes este. Buenos días!