desconocidos

11.10.2013

Posted on Actualizado enn

A veces me gusta observar a la gente. Desconocidos que cuentan historias sin hablar, sin hablarnos; con la mirada triste mirando más allá del vagón que les lleva, o la pierna inquieta revisando constantemente un teléfono que no suena, o la sonrisa cómplice entre dos que parecen enamorados. Personas que se muestran tal y como son precisamente porque no se muestran (…) Antítesis exacta de esos otros que intentan por todos los medios que les veas ¡! Me molesta profundamente verme obligada a observar a los exhibicionistas burdos de sus emociones. Actores frustrados que ofrecen una representación vulgar del personaje que creen ver frente al espejo. Se les reconoce rápido: siempre hablan demasiado alto y generalmente sólo dicen gilipolleces. Y sobreactúan sin pudor buscando atraer al público que, antes de su patética actuación, disfrutaba de su tiempo de lectura, escritura, juego o discreta conversación. Entran en la misma categoría de tontos que los que ponen la música alta para los demás: piensan que los demás no tenemos nuestra propia música? Que no tenemos nuestra propia vida?

Y no es que sean pocos, los hay a cientos, estratégicamente repartidos por los vagones de metro de tal manera que sólo haya cada vez un grupo de ellos provocando vergüenzas ajenas. Lo curioso es que a veces sospecho que se dan el relevo, porque se bajan unos y se suben otros…

11 de octubre y -por Resolución 66/170 de la ONU- Día Internacional de la Niña: mi día. Y viernes nada menos… Buen fin de semana. Buenos días!!