día

16.03.2015

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Los domingos son ese día del fin de semana que uno no peca de lujuria ni de gula (bueno, de gula sí algunas veces) ni se peca de pereza como otros días laborables; son del días de pecar de inocente… Uno sale tempranito y se cree, inocentemente, que -mientras la luz acompañe- no hay peligro de perder el temple. Es más, aún se cree -cuando las farolas se encienden- que todavía puede plantarse en casa indemne…

Zasca! Ahí está el pecar de inocente. Porque, en realidad, salir los domingos de día es lo mismito que los sábados de noche con el agravante de que a la vuelta del despertador lo que aparece es el lunes y el volver a rendir como un ciudadano decente.

Aún así -como la inocencia es conmovedora cuando eres infante y rejuvenecedora cuando ya no lo eres- me encanta salir los domingos. Dominguear. Pasar la mañana recorriendo callejas a la caza y captura de ese bar donde el pincho va más allá de una patata frita o una aceituna y la tarde (en espera de que vuelva el tiempo de terrazas), buscando ese otro bar en el que la música te levante el ánimo y la sonrisa. Aunque tantas veces terminemos como Las Grecas, dándolo todo por Raphael o Rafaella. Que cualquier domingo de los que te estoy amando locamente, no sé cómo te voy a decir que puede ser mi gran noche; porque sin duda, es fantástica fantástica esta fiesta!!

Lastima que sea lunes ya. Buenos días!

12.01.2015

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La mística no está sólo en los templos, ni en los paisajes abiertos, ni en la quietud del agua de un estanque; a veces la mística está en movimiento (como la ídem de X-Men): la mística de viajar. Verbigracia, escapar de Madrid un lunes al amanecer te da dos bofetones místicos muy de considerar.

 

Lo que era noche se va partiendo al fondo en una sinfonía marciana de cielos naranjas; las luces del extrarradio dibujan el mapa estelar y las farolas, en vez de iluminar, esconden la vulgaridad de un polígono al azar. Pero el paisaje no deja de cambiar; la luz del sol que -por custodia compartida- había estado calentando otras latitudes, aprieta por debajo de la línea del horizonte y va recortando siluetas en los jirones de la ciudad que vas dejando atrás. Y cada minuto, amanece un poco más, que eso de alumbrar un día nuevo requiere de su tiempo y de su técnica. Los naranjas del horizonte destellan en violeta antes de ceder al azul y la carretera empieza a asentarse entre lomas peladas y naturalezas muertas de las que sólo habitan en la autovía. La mañana le está ganando el pulso a la nocturnidad y va matando sin tortura la bisexualidad del amanecer de un Madrid que nunca duerme pero sabe despertar.

 

Y yo, que ya he visto el espectáculo programado para este día ya no puedo centrar la mirada ni la conciencia en el móvil que recoge estas palabras. Los rayos caen sobre mis pestañas y los ojos se me cierran, se cierran, se cierran. Voy a dormir ya. Buenos días!

 

(P.D.- El texto, por cierto, es tan verídico como tramposo: está escrito un lunes -eso es cierto- pero no exactamente hoy, si no hace dos semanas, cuando las vacaciones estaban en el futuro inmediato y no en el recuerdo…)

11.06.2013

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Porque amanecer siempre amanece, tras la Gran Barrera de Coral que descubrió James Cook un 11 de junio como hoy en 1770 o tras cualquier barrera que los humanos llevamos levantando desde que comenzamos a caminar erguidos. Después de los días más felices y de los más aciagos; después de verlo todo negro, después del momento más oscuro, amanece. Y por supuesto que no es poco. El mundo se reinicia cada vez que el sol de un nuevo día despunta detrás de la línea del horizonte, detrás de esa barrera que nos impone nuestra propia vista; aunque nuestra vista a veces preferiría desperezarse en otra barrera y otros corales en los que encallar. Aunque sea en martes, aunque sea en 41 de mayo y nos pille con el sayo puesto…

Porque amanecer siempre amanece y hoy ha amanecido de fiesta romana en honor de la Mater Matuta, la diosa del amanecer… Feliz Matralia, buenos amaneceres y buenos días!!

21.03.2013

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Pues mira que normalmente tengo todos los síntomas, pero ayer me pilló la entrada de la primavera con las alteraciones sanguíneas bajo arresto domiciliario. Vamos, que a las 12:02 -hora oficial peninsular en la que se produjo el equinoccio- estaba yo estornudando en lugar de suspirando; aunque la feliz estación durará este año 92 días y 18 horas… demasiado tiempo para aventurar qué derroteros mentales seguiré cuando los días traigan cada vez más luz del sol y las noches dejen de oler a frío, que esto de los vaticinios queda muy bien cuando aciertas pero te hunde la credibilidad cuando no. Que le pregunten a los del calendario Maya, o al milenarista William Millar, que dio de plazo del 21 de marzo de 1843 a 21 de marzo de 1844 para que se acabara el mundo y se produjera la segunda venida de Cristo y (gracias al padre de éste) parece que no atinó el angelito.

Jueves y Día Internacional para todos los gustos: de la Poesía, de la Eliminación de la Discriminación Racial, del Síndrome de Down, de los Bosques, del Color… No sé por cual decidirme; igual tiro por el camino de en medio y me veo esta noche La Roca para conmemorar los 50 de años del cierre de Alcatraz que -siguiendo el principio inexorable del cambio- pasó de fortaleza carcelaria a patio de recreo para turistas. Buenos días…

11.02.2013

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Nace una nueva semana y, además, celebramos el nacimiento del país del sol naciente… Un 11 de febrero como hoy, 2673 años atrás, el día de año nuevo del año Kanototori, Jimmu ascendió al trono en el Palacio Kashihara e inició su reinado como primer emperador del Japón. “Y reinó y reinó, hasta que 127 años cumplió…” que nadie sabe qué parte es historia y cual leyenda, pues parecen excesivas su hazañas, su longevidad y su árbol genealógico en el que figuran nada menos que dos deidades: la del sol y la del mar ¡! Legendario. Éste sí que era legendario.

Para los que moramos en poniente y no somos hijos ni de un dios menor, no hay más legendario que el que se bebe y nos quedamos sin celebrar nuestro día nacional, pero no sin celebrar el milagro del nuevo día, que para eso es lunes y Nuestra Señora de Lourdes. Buenos días!!

18.10.2012

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«Call me Ishmael» No, no voy pediros que me llaméis Ismael. Ni soy tan buena narradora ni tengo su habilidad para contar una historia sin apenas descubrir nada sobre sí mismo, aunque no me importaría “navegar por un tiempo y visitar la parte acuática del mundo” como él relataba en la primera página de Moby Dick, a la que Herman Melville sacó a la luz un 18 de octubre como hoy en 1851. Tampoco es que yo pueda darle una vuelta de tuerca más a tan citada, conocida y estudiada novela, allá cada Ahab con sus vendetas, pero tengo más que claro mi bando: voy con la ballena; que no es de recibo que te persigan con saña por no dejarte matar ¡¡!! ¡Aúpa esos cachalotes! Es más, hoy que sólo se celebra San Lucas y no es día internacional de nada, podríamos festejar el de aquellos que venden caro su pellejo…

¡Ah, no! Si es el Día de Alaska, que vendió su pellejo a los Estados Unidos por 7,2 millones de dólares un día como hoy en 1867, bueno un extraño día como hoy, porque aprovecharon para cambiar el calendario juliano al gregoriano y también ellos tuvieron 12 días que nunca existieron. Mmmmm, como me gusta eso….

Jueves. Se nos va poniendo cara de fin de semana. Buenos días!