diferencia

08.09.2015

Posted on Actualizado enn

En la pared del corral donde me ducho en verano me ha salido un mapamundi completo. El problema es que el mapa no es exactamente del “mundo” que conocemos. Están todos los continentes, pero un poco revueltos; como si la deriva continental que separó Pangea hubiera acontecido de forma similar, pero diferente.

Y recordé esa teoría que algunos mantienen según la cual nuestras decisiones a lo largo de la vida van abriendo infinitos universos paralelos según las distintas posibilidades. Con lo que he concluido que puede ser perfectamente que un baile diferente de las placas tectónicas que separara de otro modo los continentes, originase también un universo paralelo en el que el mapamundi, fuera ese.

La cosa es: una vez aceptada la teoría del multiverso y asumido que ese dibujo del globo terráqueo es posible… Cómo ha llegado éste a mi corral? Porque ahora dicen que los pasillos por los que hacer el trasbordo de un universo a otro son los agujeros negros, ergo, no sé si he tenido un amago de eso en mi propio patio trasero. Que no me extrañaría demasiado, porque disfruto tanto duchándome con agua fría y a cielo abierto en ese punto, que puedo haber despertado la voracidad de un agujero de esos…

Y la otra gran cuestión: en ese otro mundo parecido al nuestro, también es un martes de septiembre despistado en el que mis ojos son dos agujeros negros henchidos de sueño??

Buenos días. Ahí lo dejo.

26.05.2015

Posted on Actualizado enn

Ayer tenía tantas palabras al filo de la lengua que se me quedaron ahí. Al final me pudieron el cansancio y las obligaciones. Porque este lunes ha sido -oficial y oficiosamente, además- el de la resaca. Resaca electoral y resaca particular que no me ha quedado más remedio que dejar aplazada… Me las ingenio como nadie para enlazar eventos y acontecimientos de tal manera que apenas me queda tiempo para convertirlos en recuerdos que saborear.

 

Así el viernes se me fue de las manos rodando por la oscura noche, el sábado se me fueron las fuerzas entre bolas, plumas y pelucas y el domingo lo di todo por este invento que ya no nos es tan nuevo de la democracia.

 

Lo gracioso es que son los mismos pies los que toman tantas veces esos caminos tan diferentes… Un día hacen la ruta del adolescente que vuelve a casa al desamparo de la luz del día por unas calles que están todavía sin estrenar, con la melena apuntando al este de la península y con un cordón desabrochado y chivato balanceándose bota-abajo. Y otro día hacen la del adulto responsable que madruga, desayuna, se lava con agua fría la legaña y se olvida de las cañas en domingo para trabajar lo que no está en los escritos.

 

Los pies -y los instintos- son los mismos. Y el aspecto es parecido. Pero algo en tus maneras te debe delatar que ni miras (ni te miran) igual cuando hueles a noche que cuando atufas a acabar de madrugar.

 

Pueden parecer sutilezas perceptivas sin mayor importancia, pero a la hora de la verdad, esos son los recuerdos que te quedan en el paladar: el de un portal ajeno en el que tú ni siquiera estabas, un cariño compartido que se hace boa de coloridas plumas y una fotografía en seis colores frente a una urna. Debe ser que a mí me gustan más las diferencias que las sutilezas.

 

Martes. Buenos días.

27.11.2014

Posted on Actualizado enn

Por fin he decidido a qué quiero dedicarme.

 

En realidad no ha sido una decisión consciente, si no un descubrimiento sorprendente: me he dado cuenta de que, cada vez que cierro los ojos y tengo música puesta aparece en mi mente una especie de vídeo musical colorista con bailarines que ejecutan pasos casi imposibles pero con un resultado de lo más vistoso. Ergo, debería ser coreógrafa.

 

Sí. Eso creo. Así daría rienda suelta a esa simetría asimétrica que siempre me bulle en la cabeza. Y tendría, además, la excusa perfecta para ir mirando caleidoscopios como quien consulta enciclopedias.

 

Porque siempre he creído que el ritmo forma parte intrínseca de la misma esencia del ser humano; puede que sea incluso esa característica que nos diferencia (o al menos una de ellas). Somos animales que escriben, que razonan, que se cuestionan a sí mismos, que practican el sexo por puro placer y los únicos que bailan!

 

Y como creo que bióloga no seré, seguiré soñando con bailarines circenses para desmarcarme del chimpancé que puedo llegar a ser (especialmente los jueves)!

Buenos días!!