digestión

16.12.2014

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Otra cosa que no le perdono ni a mis padres, ni a mis abuelos, ni a la época en que me tocó ser niña es, sin lugar a dudas, la puñetera “digestión”.

 

Aunque la llegada del verano era (y sigue siendo) para mí un acontecimiento maravilloso, venía siempre acompañada de la peor de las amenazas fantasma: el corte de digestión. Los días cálidos traían las vacaciones, los baños, los helados, los juegos en la calle, la libertad en forma de playa y de pueblo… todo lo que necesitábamos los niños para vivir en el paraíso pero también, acechando desde las sombras de la calurosa hora de la siesta, el peor de los castigos: tener que guardar un mínimo de dos horas sin catar charco. No había manera de convencer a los adultos: ni me meto despacito, ni me meto rápido, ni más cuento que me invento. Reposo obligado de secano porque si no, te llevaba el peor de los cocos: se te cortaba la puñetera digestión. Y así la primera hora de la tarde se convertía en un infierno; los mayores dormían la siesta, veían el tour o charlaban un rato; pero para los niños la vida se nos iba en mirar aburridos las manillas del reloj, que se movían particularmente despacio…

 

Lo cojonudo es que ahora ese suplicio parece haber desaparecido! Mis hermanas (que son de estos tiempos modernos), ni han oído hablar de semejante posibilidad; se bañan sin miramiento cuando les parece oportuno y, por supuesto, nunca han sufrido corte alguno. Es más, el único que yo he tenido en mi vida fue por beber agua fría, no por meterme dentro.

 

Y con lo que me ha gustado siempre el agua y la cantidad de horas de ella que me he perdido… Es para tener un trauma o no?

Martes y van dos. Buenos días!

11.07.2013

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Ya sé de dónde vienen absolutamente todos los problemas de educación de la nueva hornada de niños que circula por ahí: de la digestión. Los críos de ahora no tienen que ‘hacer la digestión’, como hacíamos mi generación y puede que ahí esté el quid de la cuestión. Pensarlo: hacer la digestión supone esperar por algo que deseas, ni más ni menos; dejarte convencer de que lo mejor para ti es privarte de lo que más te apetece hacer en ese preciso instante. Y estoy segura de que ya muchos de nuestros padres sabían que bañarse después de comer no desencadena necesariamente un corte de digestión si no hay un cambio brusco de temperatura pero, con aquel sutil método de contención, lograban tanto una siesta tranquila, como inculcarnos una lección vital importantísima que hoy por hoy ya nadie imparte. ¿Que porqué los adolescentes se vuelven unos tiranos caprichosos e impacientes? Porque de niños no tuvieron que hacer la digestión!! Seguro.

Todo lo contrario de lo que sucede con los fascinantes Guerreros de Terracota que encontraron un 11 de julio de 1975 cerca de Xi’an… Ahí llevan enterrados más de 2200 años, con paciencia y lealtad infinitas, esperando que Qin Shi Huang les reclame para el combate. Su cantidad, su realismo y su hieratismo sí que cortan la digestión.

Jueves. Feliz día del bandoneón argentiiiino… Dejaremos que el duende de su son, se apiade del dolor de los demás y que al estrujar su fuelle dormilón se arrime al corazón que sufre más. Buenos días…