dislexia

02.12.2015

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Acabo de descubrir que llevo muchos años engañada.

Resulta, que hace más tiempo del que puedo recordar, leí un reportaje en una revista -de cuyo nombre no quiero ni acordarme- sobre los hombres más guapos del planeta. Y, a pesar de que no ha permanecido en mi memoria nada más de aquella historia, se me quedó en la mente el dato de que los hombres más guapos eran los naturales de las Islas Mauricio.

Así lo he reseñado a lo largo de estos años en cuanta conversación de guasa he tenido sobre este tema y, aunque con posterioridad he podido comprobar la información con Google y la socorrida Wikipedia, nunca había sentido la necesidad de investigar más… hasta hace unos instantes.

Y ahora descubro que nadie tiene noticia de semejante estadística. En las modernas listas de guapos geográficamente localizados, a las Mauricio ni se las menciona. Es más, no he sido capaz de localizar ninguna foto de un oriundo de este lugar. Todo lo más he encontrado a un tal Mauricio Isla, chileno, jugador del Olympique de Marsella de físico bastante normalito y a otro Mauricio Islas, actor mexicano de culebrones de sobremesa, que debió de tener en su día un aspecto interesante, pero que hoy por hoy no me haría suspirar ni tirando de buen talante.

¿Quizás hablaban en aquel reportaje de este macho-man de telenovela y yo padecí de un ataque de dislexia? Siempre me quedará ya esa duda…

Lo bueno es que a cuenta de escudriñar las entretelas de la red por esta causa, he acabado por empaparme de islas remotas y galanes de buen ver (y de mal ver también, que no sé si estos ranking los hacen sus padres) y ahí sí que hay material aprovechable… Pero eso será para otro día, que hoy tengo que lamerme las heridas de la información obtenida.

Miércoles. Días buenos!! Digo… Buenos días!!

18.09.2015

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Estoy convencida: me traiciona mi propio subconsciente… La otra noche, que me quedé estampada cual cromo en el sofá, abrí un ojo a las cuatro de la mañana despistada, algo asustada y con una palabra esquiva que no dejaba de rondar mi mente: Amunike.

No me sonaba de nada, pero por pura fe en las propiedades extra cognitivas de mi ego durmiente, decidí ignorar el sueño que me embargaba y consultarlo con San Google, a ver si él sabía el por qué… Y resulta que averiguo que el tal Amunike era (o es, no sé) un jugador de fútbol especialmente mentado por una posible relación paterno-filial con otro de esos jugadores (¿mande?).

Como no le encontraba ni el chiste ni relación alguna con mi futuro inminente, pensé que en las confusas aguas de mis despertares impenitentes, había bailado cual disléxico las consonantes y que la palabra misteriosa que aún resonaba en mis adentros no era Amunike si no Amukina e, ignorando de nuevo unos párpados que no se tenían en pie, abrí otra pestaña de Google, gracias a la cual me enteré de que Amukina es el nombre comercial de un producto singular para lavar y desinfectar frutas, verduras y similares (¿mande [otra vez]?)

¿Pero esto qué leches es? En las pelis, cuando uno se despierta y dice “Amunike” (o “Amukina”) es que tiene una revelación!! Un dato que resuelve el asesinato, o el futuro del mundo o, como poco, el puñetero jeroglífico de hace un mes!! Pero el gilipollas de mi subconsciente me despierta, me dice tonterías que tengo que buscar en Internet y que no significan un ardite y, para colmo, me deja sin dormir el resto de la noche ¡¡¡!!!

Hombre por favor. Que Manolo García ya hace mucho tiempo que lo sabía: Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio.. ¡Cállese usted, señor subconsciente!

Viernes. Buenos días… Y buenas noches!!