donetes

26.11.2014

Posted on Actualizado enn

Por fin he decidido a qué quiero dedicarme.

Quiero ser mamporrera. Mamporrera de caballos. Eso.

 

Porque con mi profesión actual tengo complejo de rica heredera: no sé quien me quiere por mi misma y quién sólo quiere por mis conocimientos. O es casualidad que mi vida social aumente en plena campaña de IRPF? Lógicamente, a los amigos que lo son todo el año les echo una mano de mil amores; de los que pretendo huir es de los amigos-donete: esos que sólo aparecen cuando se pueden comer el pastel fiscal que tienes entre las manos. Hasta algún ex-lío -de los que dejan mucho que desear- no tiene empacho en llamarte para que le resuelvas (por supuesto sin cobrar), sus dudas sobre la renta. Mande?

Por eso, meditándolo con mi compi y dado que la mayoría de mis conocidos ni tienen caballos ni frecuentan las cuadras, hemos pensado pasarnos al noble oficio de mamporrero. Que me consta que tiene su dificultad, pero del que parece fácil desvincularte en tus ratos libres: el pobre angelito que precisa ayuda para tal menester, no lo suele dar a conocer.

Además, aunque no sea tan grato como parece pasarte la jornada laboral sujetando el miembro a un semental, debe ser muy satisfactorio contribuir en alguna medida al milagro de la vida. O no?

 

Miércoles. Buenos días