ducha

08.09.2015

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En la pared del corral donde me ducho en verano me ha salido un mapamundi completo. El problema es que el mapa no es exactamente del “mundo” que conocemos. Están todos los continentes, pero un poco revueltos; como si la deriva continental que separó Pangea hubiera acontecido de forma similar, pero diferente.

Y recordé esa teoría que algunos mantienen según la cual nuestras decisiones a lo largo de la vida van abriendo infinitos universos paralelos según las distintas posibilidades. Con lo que he concluido que puede ser perfectamente que un baile diferente de las placas tectónicas que separara de otro modo los continentes, originase también un universo paralelo en el que el mapamundi, fuera ese.

La cosa es: una vez aceptada la teoría del multiverso y asumido que ese dibujo del globo terráqueo es posible… Cómo ha llegado éste a mi corral? Porque ahora dicen que los pasillos por los que hacer el trasbordo de un universo a otro son los agujeros negros, ergo, no sé si he tenido un amago de eso en mi propio patio trasero. Que no me extrañaría demasiado, porque disfruto tanto duchándome con agua fría y a cielo abierto en ese punto, que puedo haber despertado la voracidad de un agujero de esos…

Y la otra gran cuestión: en ese otro mundo parecido al nuestro, también es un martes de septiembre despistado en el que mis ojos son dos agujeros negros henchidos de sueño??

Buenos días. Ahí lo dejo.

13.02.2015

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A pesar de que defiendo la coherencia como un rasgo atractivo de la personalidad que procuro fomentar, me descubro muchas veces llena de contradicciones: me encanta la noche pero adoro la sensación de aire limpio de mañana; aborrezco las aceitunas pero me priva el aceite de oliva; me considero tirando a conservadora pero defiendo ideas más avanzadas que mis amigos los que se dicen progresistas… Divergencias que tengo enraizadas y no puedo ni quiero cambiar.

 

Lo que no me había planteado es que a algunos objetos inanimados les pasa exactamente igual. Y eso que algunos siempre han estado ahí, delante de nuestras narices (como el kalimocho que -como todos sabemos- está mucho más rico con vino malo que con vino bueno). O lo que me sucedió el otro día, por ejemplo: en contra de costumbre me compré un jersey en una conocida cadena de tiendas de origen chino (normalmente ni entro porque huelen raro y no me gusta). El caso es que la dichosa prenda es una contradicción en sí misma: me la compro en los chinos, pero según afirma su etiqueta es “made in Italia”, cuando cualquier firma italiana (o francesa o española) produce su ropa en China (o en India o Pakistán). Francamente, no me di ni cuenta hasta llegar a casa y el jersey me gustaba, pero me hizo gracia. Vaya usted a saber si será verdad.

 

Pero eso no es todo, para colofón de esta moda de las contradicciones de la vida diaria llega mi ducha. No el habitáculo, que es de obra, muy espacioso y -como me dice una amiga- perfecto para determinadas prácticas aeróbicas duales; si no la grifería. La muy canalla aparenta ser una grifería corrientita (monomando con su alcachofa sin más ni más), pero esconde en su interior una ducha de contrastes digna de cualquier balneario con nombre de ‘a cojón de pato la semana’ del estilo del Templo del Agua… Que ya sé yo que los cambios térmicos son estupendos para mantener la piel joven, pero coño, hay días que preferiría dejarla madurar!

 

Viernes (y 13 para más señas). A disfrutar. Buenos días!!

29.01.2015

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No es que no sepa ducharme sola -en mi casa casi siempre lo hago- es que a lo largo de los seis últimos años me he acostumbrado a las duchas multitudinarias de los polideportivos (entendamos aquí el término multitud en la cualidad del dicho, esto es, referido a más de dos), de tal manera que cuando disminuye el aforo, me aburro como un percebe perdido en un cocido.

 

El martes pasado, por ejemplo, que los vestuarios estaban desiertos porque la gripe había hecho estragos entre los nadadores, ducharme, echarme la crema y vestirme fue un auténtico coñazo. Hay que hacerlo y lo hago, pero un coñazo.

 

Normalmente, con eso de que la desnudez física incita a la intelectual, la conversación suele estar de lo más animada y nunca nos falta. De hecho, en esas lides conocí a mi buena amiga Alba. Y siempre que nos preguntan ¿de qué os conocéis vosotras? respondemos entre risas que de las duchas, que nos conocimos en pelotas… razón por la cual nos fue imposible ocultarnos nada!

 

Desconozco si ese mismo ambiente se respira en el vestuario de enfrente, el masculino. Y me temo que con la duda me tendré que quedar porque si entro a curiosear quizá rompa su dinámica… Los chicos que se duchan así en modo manada…son capaces de conservar la misma naturalidad? Porque desde luego cuando a las chicas se nos cae el jabón no pasa nada de nada!

En fin.. Curiosidades de jueves, nada más. Buenos días!