duro

29.09.2014

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A riesgo de que me toméis a chufla, tengo que confesar que tengo muy mala suerte con los plátanos últimamente. Los compro duros, verdes y lustrosos y aparecen al día siguiente blandurrios y amarillos. Lo que suele decirse hechos un higo.

En mi caso, el plátano -o banana, según me venga en gana- es más obligación que devoción: tengo que comerlos habitualmente para nadar, porque evitan los tirones musculares. La cosa es que sólo me gustan los verdes o al menos lo que aún están duros; así es que me esmero en elegirlos uno a uno para que estén en el justo punto que me convienen… Bueno, pues llevo una racha que no hay manera: los compre donde los compre, lo que hoy es verde como la primavera, mañana es amarillo cual pollito. Y claro, no soy capaz de comérmelo (porque me da como asco), pero tampoco soy capaz de tirarlo!! Y así, mediante este sistema, ya he almacenado cinco plátanos en la nevera ¡!

Ante tal acumulación de piezas de fruta en dudosa situación he echado mano del recurso habilitado para estos casos y he buscado en google cómo gastarlos. Si todo va bien, ya os contaré la semana que viene qué tal estaban las natillas de plátano, las empanadillas, el batido, el puding y las otras 502 recetas que he encontrado. En la vida pensé que se pudieran hacer tantas cosas con un plátano… aunque estuviera pasado!!

Buenos días de lunes frescos, que este año San Miguel no trae el veranillo puesto.

04.04.2014

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A tenor del avance imparable de los tiempos, deberíamos actualizar alguna de nuestras expresiones más comunes porque, aunque parezca mentira, ellas también envejecen.

Por ejemplo:

  • Blanco y en botella: efectivamente en los 50 sólo podría ser leche, pero ahora vaya usted a saber. Desde algún derivado lácteo de esos que no han olido jamás una vaca hasta algún aderezo para ensaladas con reducción de balsámico de uva de monje del Tibet…
  •  No tengo un duro: expresión que quedó automáticamente desactualizada el 1 de enero de 2002 cuando entró en vigor el euro, siendo de aplicación aquí una expresión del siglo pasado que nos vuelve a servir (como la moda vintage): ‘No tengo un céntimo’. La situación ideal sería no tener que usarla por poseer abundancia de una u otra moneda, pero no parece que eso sea factible de momento…
  • A caballo regalado no le mires el diente: venga, en serio, alguien conoce a alguien que le hayan regalado un caballo? Es casi más fácil que te lo regalen de vapor, pero esos vienen en manada y no es cuestión de revisarles a todos la dentadura, excepto que entiendas de motores.
  • Llegar y besar el santo: eso sería antes de los recortes en el Metro, porque ahora es más bien llegar y esperar 10 minutos. Además de la tremenda dificultad de encontrar a algún santo al que besar.

De momento, con estos deberes tenemos bastante; que es viernes y todos tenemos otras cosas que hacer. Yo voy a ir a toda leche a comprar un corcel por cuatro duros, que si localizo a San Agatópodo me lo como a besos. Buenos días. Feliz ‘finde’.