edad mental

06.07.2015

Posted on Actualizado enn

Me da un pelín por el envés la gente que presume de su juventud, de los pocos años que tiene. Quizá no es presumir la palabra, pero ya sabéis a qué me refiero; esos que, en una conversación X te sueltan un “claro, es que yo soy más joven” (o algo similar) con una sonrisa de  autosuficiencia y una cuadratura del hombro en ligera alzada.

Pues muy bien, chaval.
¿¿¿Y???

¿Dónde está el mérito del que te vanaglorias? ¿Te ha costado mucho esfuerzo nacer 5 años después? ¿Estamos tontos? La edad -así como la estatura, el color de los ojos o el tamaño de… las orejas, por decir algo- nos viene dado, firmado, sellado y cerrado desde fuera, por causas exógenas a nuestra conducta o nuestros actos, ergo no veo justificado alardear de ello.

Cosa distinta es la gente que teniendo muchos años se esfuerza por mantenerse joven en su aspecto o, especialmente, en su mente; ahí sí que hay una actitud encomiable. Aunque estos suelen ser los que no presumen de ello.

Y están también los otros. Me encuentro muchos que toman exactamente el camino contrario; esos que -da igual la edad que tengan- son viejos tempranos que siempre te están recordando que “ya no somos unos críos” o las cosas que hacían antes… y que en muchos casos podrían seguir haciendo, pero a los que sus barreras auto impuestas se lo impiden.

Será que la edad es realmente una cosa extraña pues, a pesar de ser una ciencia exacta, no puede ser más relativa.

Es lunes. De cuántos años podéis presumir esta mañana? Buenos días!!

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