El Corte Inglés

07.07.2015

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Me he estado resistiendo como una jabata pero ahora que la ola ha llegado a tsunami, no puedo aguantar más sin comentar los avatares de la meteorología que nos toca.

Y es que a pesar de tengo una tolerancia al calor bastante alta, ha llegado el momento de confesar que me estoy achicharrando… como el patio de mi casa y como todos los demás.

Hace calor. Hace un calor monumental. Disfrutamos de la temperatura exacta que debe haber en la puerta del infierno. Al sol no se puede estar; seas un bombón o un cayo malayo te derrites igual y, para colmo, el aire acondicionado parece que enfría menos que nunca. El otro día, de cafetería en cafetería y nada, en ninguna refrescaba. Tengo una amiga que dice que echa las tardes en los congelados de El Corte Inglés y las mañanas en La Sirena. Y no me extraña.

El único sitio en el que se aprecia una menor temperatura es en las tiendas. Sospecho que este año van a ser un éxito las rebajas y no porque sobren las gangas, si no porque esas islas ultra acondicionadas que venden ropa son mejores que un paraíso fiscal. Mi menda, cada vez que pasa por la puerta del Zara, entra. Hasta frecuento el Stradivarius y el Bershka, no os digo más. Y claro, ya que estás dentro, picas. Y como al rato notas pelete, te quieres abrigar… por este sistema llevo ya tres bufandas y dos chaquetas, que no sé cuando voy a estrenar…

Aún así, si me preguntan sigo diciendo que el verano me encanta, que sudar es fabuloso para eliminar toxinas y que el calor nunca me molesta… Vicio, quizás?

Martes. Hasta cuántos grados se puede pensar? Pues eso, que viva San Fermín y buenos días!!