enero

01.02.2016

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Por más que el mes de enero sea ese en el que el año se hace nuevo, en mi sector profesional es el mes-infierno en el que toca compendiar todo el año viejo.

Hacienda insiste en que aprendas a sumar y te obliga a agregar la información que ya les has dado en modo trimestral en una suerte de manifiesto en el que el diablo de los números tiende a jugar con los decimales, con lo que el amable verbo ‘sumar’ se transforma en el mucho más laborioso verbo ‘cuadrar’; gracias a lo cual, tu agradable jornada laboral se transforma en una cuenta atrás en la que no cabe nada más: ni blogs en los que escribir, ni buenos días que dar.

Lo peor de dicha circunstancia, es que te embotas y te abobas… Como eres una especie de olla a presión en la que se van sofriendo las cuentas, en cuanto tienes un tropezón y la cosa no cuadra a la primera, la máquina de trabajar se avería: los ojos empiezan a hacerte chiribitas y las neuronas te derrapan y ya no estás segura de si dos y dos son cuatro o cuatro con cuarenta, mientras dudas de tu propio nombre y vas perdiendo la paciencia…

Y es que enero, ya lo dicen por ahí, está en cuesta. Cuesta trabajo pensar, se minimiza el tiempo de sentir y, si me toca ponerme a escribir, sólo me salen cosas como esta…

Para más INRI, gracias a la intromisión del fin de semana, enero este año no se acaba cuando arrancas su hoja si no un día más allá. Hoy. Hoy se termina el follón. A Dios gracias. Digo yo que febrero será otro cantar. Por lo que hoy empieza y nos toca, muy buenos días!

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11.01.2016

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Ea, pues ya se acabó.

Ya hemos digerido el pavo, las uvas y el roscón. Quitamos las luces, ponemos el calendario y ¡tachán! Nos queda enero. Enero punto y pelota. Enero ‘pelao’. Despojado de fiestas y de lustre, porque parece que el mes cuesta arriba es en el que el invierno se ha decidido por fin a aparecer.

Pero ya conoceréis el dicho tradicional (que nadie tiene tradición de decir ya), “Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana” y, en este caso, más que ventanas, se abren los escaparates a las rebajas. Porque algún entretenimiento tendremos que tener, oiga! No todo va a ser aprender inglés, ponerse a dieta y ser mejor persona!!

La ingeniería espiritual de la rutina ha diseñado este inocente pasatiempo de letras grandes y pegatinas rojas para dar un aliciente a nuestro día a día, a la par que nos ofrece la excusa perfecta para pasar el rato calentitos en una tienda en lugar de encender la calefacción en casa. Bien dosificadas -y no perdiendo la templanza- las rebajas pueden salir hasta baratas.

El truco infalible para dedicarle horas a tal entretenimiento sin sacar del bolsillo un euro es buscar algo en concreto. En mi caso este año por ejemplo, que se llevan los abrigos de Chewbacca muerto, yo busco uno clásico de paño negro. Y claro, no lo encuentro. Lo más cerca que he estado es cuando me probé uno monísimo, de lana… y de manga corta!! Que yo esta moda no la entiendo. Por más que me esté la dependienta diciendo que ya llevaré una manga larga debajo, no veo el modo, si con los jerséis te hacen lo mismo. Venga a meter lana gruesa y cuellos vueltos pero el 90% de las mangas no llegan ni al codo ¿¡Estamos tontos!?

 

Entre esa broma y lo de que los tobillos sean el nuevo escote este año (‘lo más’ son pantalones pesqueros, con vuelta y sin calcetines), el que no se constipa es porque no quiere, desde luego. Año nuevo sí, pero siempre las mismas tonterías… Buenos días!!

19.01.2015

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Si os habéis levantado esta mañana ligeramente apáticos y decaídos, debéis estar tranquilos: no estáis deprimidos, sólo es que sois estadísticamente correctos.

 

Hoy, tercer lunes del primer mes, es el que dicen que es en 2015 el ‘blue monday’, el día más mustio del año (que para ellos es azul y para mí, gris). A ver, tampoco hay que asustarse; hay un estudio más o menos científico detrás, pero la palabreja y el concepto lo acuñaron hace 10 años una compañía de viajes para una de sus campañas publicitarias, así es que igual el día no lo clavan.

 

Sumaron lunes con mal tiempo, cuesta de enero, catarros, abolición de buenos propósitos y otras gracias de ese pelaje y les salió eso, pero cada uno es libre de tener su día miserable cuando mejor le cuadre, estaría bueno (y si no preguntadle a mi compañera Mati, que puede aferrarse a la depresión post-parto aunque su niño tenga 12 años. Como ella dice, post-parto es…). De hecho, siendo listo y alegando que se desconoce el idioma inglés, podéis tener la excusa del blue monday un martes, un miércoles… (si lo tenéis un viernes o durante el fin de semana ya es un caso más preocupante) el día que os encaje entre hoy y el 19 de enero de 2038, momento en el cual, debido a no sé qué problema informático complicadísimo, nuestros dispositivos electrónicos harán un fundido a negro y ahí si que sabremos lo que es deprimirse.

Sí, sí. Reírse. Que yo he pensado lo mismo: qué me importa a mí lo que les pase a los programas de 32 bits que usan la representación del tiempo basada en el sistema POSIX? Anda y que se descuajaringue! Hasta que he hecho la prueba con el móvil de intentar cambiar la fecha al 19-01-2038 y me ha dicho que tararí que te vi. Y se me ha quedado unos segundos atontado además. Así es que, por favor, informáticos de mundo, no os durmáis en los laureles. Vosotros no tenéis derecho a ningún blue monday, que eso de amustiarse es para cuando no hay un problema urgente que atajar.

Los demás, que disfrutéis del maldito lunes este. Buenos días!