estímulos

21.11.2014

Posted on Actualizado enn

Qué puñetas será la mente, que a veces cuando esperando un autobús miras al suelo y lo ves sembrado de cáscaras de pipas, se te llena la cabeza de imágenes de alegres praderas amarillas y caras sonrientes y otras veces, enfrentada a la misma estampa, sólo logras ver en la suciedad callejera unos pútridos deshechos rechupeteados, tostados y repugnantes… los fantasmas de lo que en otros tiempos fueron girasoles.

 

La misma materia gris e idénticas conexiones neuronales, sometidas a un mismo estímulo externo, son capaces de llegar a puertos opuestos del misterioso mar de tu propio cerebro.

 

Y sospecho que por más que la ciencia presuma de conocer lo que sucede de ojos para adentro, estamos a un largo trecho de eso. Preguntad, si no, a los que tienen a sus ancianos aquejados de demencia o Alzheimer… cada caso, un mundo. Conocemos las manifestaciones externas, pero no lo que les pasa a ellos por la mente.

 

Soñar, sin ir más lejos. Se sabe cómo lo hacemos, se definen unas fases del sueño… pero nadie sabe porqué se mete cada noche en ese berenjenal nuestro cerebro. Voy a ver si lo averiguo un día de éstos… durmiendo.

 

Viernes. El día perfecto. Que las cáscaras de pipas os devuelvan este fin de semana un bonito recuerdo. Y buenos días!