festivo

03.11.2015

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Ayer me acogí a festivo.

Eso “se le vale” ¿no?

 

A pesar de que no procedía porque en Madrid era día de labor, en solidaridad con otras comunidades que tenían ese lunes en rojo, pensé que era apetecible hacerse la del caracol: no sacar los cuernos porque no hay sol; lo que viene a ser encogerse dentro del caparazón y hacerse la babosa despistada que se queda en casa. Que no? Y tan agustito, porque hacía un día de perros!

 

Pero no coló… Ni lo uno ni lo otro. La solidaridad vacacional no la admite -por lo visto- el Estatuto de los Trabajadores y la expresión ‘día de perros’ hace varios siglos (literalmente períodos de 100 años) que la usamos mal.

 

Por lo visto es un dicho antiquísimo que se refería a los días de calor abrasador: debido a la posición del eje de la tierra, caía la canícula a finales de junio, coincidiendo con la salida matutina por primera vez tras reaparecer por detrás del Sol, de la estrella Sirio, la más brillante de la constelación de Canis Major (Can Mayor). De ahí lo del día de perros, que se ha ido desvirtuando -nadie sabe como- hasta los días de lluvia y tormenta como el que disfrutamos.

 

Desahuciados caracoles y tortugas y con los chuchos tan confusos, al final sólo me sirvió el pataleo para ausentarme de este muro. Visto lo cual, no vuelvo a innovar con el calendario. Hoy toca martes, pues martes. Aunque mentira me parece que ya estén en el súper cambiando las calabazas por los turrones. Podemos fingir que no es noviembre? Podría ser lluvia de primavera lo que se siente… Buenos días!!

26.05.2014

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Ayer -avatares de la vida y de los procesos electorales- acabé comiendo sola en un tailandés que, en condiciones habituales de compañía, me encanta.

Y no es que ayer no me gustara: la brocheta con salsa de cacahuetes y los tallarines salteados con cebollino estaban exquisitos, como siempre, pero pecaban de exceso de soledad, que no es lo mismo comer sola en un restaurante un lunes (en el que se te presupone una vida activa y un trabajo cercano), que un domingo, que estás rodeada de parejas y reuniones de amigos…

Para colmo, tenía enfrente un cuadro gigante con una composición pictórica altamente sospechosa: una escena pretendidamente oriental en la que a la izquierda podían observarse unas figuras de aire religioso acercándose a un templo y, a la derecha el interior de ese templo… donde se aprecia que también había figuras humanas pero han sido borradas; no sé si eliminadas a conciencia o sustraídas por la corrosión que presentaba el lienzo.

El conjunto resultaba inquietante porque el resto se ve perfectamente a pesar del deterioro. Pero los humanos se han desvanecido dejando por única huella borrones blancos en el cuadro; como el vivo recuerdo de la futilidad del ser humano, como si fuera sencillo olvidar que alguien ha existido… O como si cualquiera pudiéramos desvanecernos por arte de mala magia, si seguimos comiendo solos un festivo.

 

Lunes de resaca de partido y partidos, cuando lo que de verdad está hecho trizas son mis pies (y mis sentidos). Buenos (post)días!

Cuadro Thai