finde

06.02.2015

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La Fórmula de la Felicidad. Día 5

Buenos días jefe, aquí tiene el informe. Me dijo que lo necesitaba para el viernes, no? Con este frío no he pisado la calle y he conseguido terminarlo, aunque no sé si servirá de algo.

Como nos temíamos, fue una plaga. Cayeron por cientos, aunque aún no están seguros del porqué. Por lo visto la fórmula sólo servía mientras se mantuviera la ilusión por tenerla pero, en el momento en que aquello se puso a la venta, se corrompió el contenido y en lugar de beber la felicidad perpetua se contagiaron de una decepción amarga.

Se salvaron unos cuantos que se negaron a tomarla: un viejo relojero descreído, alguno que militaba en la propia desgracia y otros pocos que pecaban de auto complacencia (además, claro está, de todos los que no podían pagarla). Al final hasta el científico chiflado ese que lo inventó, cayó. Fue el caso más grave porque añadió la culpa al abultado fajo de sus desgracias.

Yo? No, yo no. Puede secarse esas lágrimas! Ya sabe que mi sueldo no es muy grande y tengo tres niños en casa… Ellos me dan a mí todas las fórmulas que hay en la baraja: las alegrías y los desvelos cada día de la semana.

Le dejo por hoy, jefe. Que disfrute del fin de semana. Los viernes son fabulosos, no cree?
Fabulosos, dice usted?
Sí señor, así es: días buenos para hacer fábulas…

17.11.2014

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Bueno pues como las previsiones meteorológicas sólo se han cumplido parcialmente, mis planes también se han hecho realidad… pero sólo en parte; de las 27 películas que pensaba ver ha caído una nada más, pero era larga y he logrado permanecer todo el metraje despierta [espacio para una ovación] y respecto al deseado desgaste de sofá no ha sido tan eterno como prometía. A cambio he maquetado unas invitaciones de boda, he encerrado involuntariamente a una persona en mi portal y he estado a punto de matarme por portear fardos en las alturas, que nunca se sabe lo que el fin de semana nos puede deparar…

 

Lo más importante es que vuelvo a tener el armario lleno de cosas que ponerme y no de vestidos de tirantes. Ropa invernal que me sitúa en el mapa de lo que vendrá. Y es que no me querréis creer pero eso de trajinar con mi ropa me supone toda una revolución emocional: lo que me he puesto aquí y allá, lo que entra y sale sin ponerse jamás, lo que me aburre nada más colgarlo en la percha, lo que no es exactamente de mi talla pero confío en que algún día me valdrá…

 

Esta vez, además, me he percatado de la ingente cantidad que tengo de jerséis a rayas ¿eso qué significará? Que tengo vocación de presidiaria? Que soy una fetichista de los códigos de barras? El día en que alguien invente la ‘armarologia’ como prima hermana de la grafología para elaborar un test de personalidad, se sabrá. Mientras tanto, que nadie se extrañe de verme como el niño del pijama (a rayas) que con la ropa tengo el mismo síndrome de Diógenes que con todo lo demás: si aún sirve, cómo lo voy a tirar?  Mucho mejor sacarlo, doblarlo, lavarlo…y volverlo a guardar!

 

Lunes. Una semana más. Buenos días!

14.11.2014

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A la vista de que en París andan buscando un tigre fugado y de las previsiones meteorológicas para este fin de semana -que dicen (literalmente) que hará frío en zonas altas, tiempo más cálido en la costa y lluvia a mansalva en el resto- he decidido hacer sábado y domingo el simulacro de holocausto nuclear que tenía pendiente.

Vamos, que me voy a encerrar a cal y canto donde la lluvia no me salpique; parapetada detrás de un bol de palomitas y el montón de películas que tengo pendientes, a ver si libero algunos gigas de cine que he acumulado con más ilusión que tiempo para dedicarle.

Además, el cambio este del ‘veroño’ por el ‘frescoño’ (como dicen), trae aparejado un trabajo doméstico que también tengo por hacer: lo que es sacar la ropa de invierno de una vez, que a los tres jerséis que tengo fuera le van a salir bolas de tanto quitar y poner…

Y es que, en ocasiones, el cuerpo (o la mente, no sé), te pide algo de sosiego; no doblar más esquinas que las de tus cuatro paredes, encontrarle la curvatura perfecta a la almohada y comenzar un sonado romance con los cojines del sofá.

A ver qué tal se me dan todos esos planes… Feliz finde. Buen viernes y buenos días.

31.01.2014

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Viernes. Se nos acaba la semana y el primer mes del año. Si todo va según el plan, mañana será sábado (y febrero); tendremos que sincronizar los relojes: el mío relincha y marca 4712. Le digo que está loco, que la cabeza se le ha ido y él reconoce que tiene las tuercas en la luna porque está celebrando el año nuevo chino. Que es la fiesta de la primavera y que todos sabemos que eso el mecanismo altera… Y tiene toda la razón, no se puede discutir con un reloj.

Así es que, con vuestro permiso, mi menda se suma a la celebración: a ver dónde me como unos buenos dumplings y, sobre todo, a quien engaño para que me regale un sobre rojo bien hermoso, que aunque no es mi año (yo soy dragón), el caballo es símbolo de aquellos que avanzan confiadamente hacia su destino, y no me parece un mal sitio al que ir.

Buenos días, feliz finde y Gong xi fa cai a todos, amigos.