física

18.03.2015

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No me lo puedo callar más. Os lo tengo que contar… No soporto al hombre que da el tiempo en la Uno por las mañanas. Martín Barreiro, se llama.

No digo yo que el chaval no sea un lumbreras; que se habrá sacado su carrera de física y sabrá leer los mapas de isobaras incluso mejor que las gitanas del romero las rayas de la palma de la mano. Tampoco le tengo tirria por haberme pasado por agua este puente de San José, porque entiendo que el muchacho es un mandao en lo que a las condiciones meteorológicas se refiere. La razón de que no le aguante es que se explica como un puñetero libro cerrado, es decir, FATAL.

Mezcla en una frase ininteligible las lluvias en el norte con el viento en el oeste. No sigue un orden ni geográfico ni lógico. Lo mismo te habla de agua de levante que de nieve en cotas bajas de la cordillera penibética. Su uso de los conectores es nefasto: ‘pero, sin embargo, luego…’ son añadidos a su discurso sin sentido gramatical alguno. Y después de prestarle toda mi atención cada mañana, lo único que consigo saber a ciencia cierta es si habrá niebla en las Pitiusas o no. Que eso lo dice siempre alto y claro ¡Arrrgggg!

Y esta nulidad para hacerse entender, que sería perdonable en un amigo o en un familiar, no lo es en un tío que se gana la vida -y estoy segura de que se la gana bastante bien- saliendo en la tele cada mañana para explicar el tiempo que nos va a tocar. Así es que a los puñeteros responsables del ente público les pido que el señor Barreiro siga si quiere interpretando mapas pero en la intimidad y que busquen algún meteorólogo que sea además, buen comunicador, que estoy segura de que los habrá… Un Maldonado, sin más. Gracias.

Feliz puente (a quien lo tenga y le guste la lluvia) y feliz resto de semana a los demás.  Buen miercoler-nes y buenos días!!

04.03.2015

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Feo está echarse flores, pero la verdad es que tengo unos reflejos increíbles.

Hace muchos años que no me hacen la prueba esa de darte el martillazo en la rodilla, pero yo creo que si me la hicieran mañana le reviento la cabeza al médico de la patada (de lo que se me levantaría la pierna, vaya).

 

No, en serio. Me decía hace tiempo un amigo que era la única persona que conocía capaz de tirar la copa con una mano y recogerla 50 centímetros más abajo con la contraria. Y es verdad! Lo malo es que en esa distancia el líquido se desparrama y atina siempre a caer sobre mi camisa (que de reflejos tampoco está el ron con naranja tan mal)…

 

Pero la principal ventaja que le encuentro es que supone un seguro anti-rotura para el móvil, pues nunca aterriza en el suelo por caída libre vertical si no por chute de diestra en horizontal. Me explico: como sabe todo aquel que haya adquirido conocimientos mínimos de física aplicada viendo de pequeño la Pantera Rosa, si ésta cae en recto de un quinto piso, plof! Mancha rosa en la acera que hay que despegar cual chicle de una suela. Ahora bien, si en la caída va rebotando con el tendedero de un vecino, la antena parabólica de otro y el cartel del supermercado, llega al suelo casi ilesa, quizá tan solo con su culo rosa algo raspado… Pues igualito le pasa al teléfono: que cada vez que se me escurre de las manos le endiño un zapatazo que me toca ir a recogerlo a Chinchón, pero ahí lo tienes, sin huellas del impacto.

 

Al fin y al cabo, es cosa inherente al carácter humano: el instinto reflejo de minimizar daños; o no?

 

Miércoles. Buenos días!!

12.12.2012

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Que más quisiera yo que tener claros los fundamentos de la física cuántica y desmenuzarlos aquí como los expuso Max Planck allá por el 1900 cuando sentó las bases de la física moderna… Pero me traicionan la estructura mental y el bagaje, y divago cuando leo que “la radiación electromagnética es absorbida y emitida por la materia en forma de cuantos de luz o fotones de energía mediante una constante estadística” y yo no visualizo más que otras materias, orgánicas y terminadas en piel, que absorben de forma no sólo constante si no inalterable cuanto magnetismo pueda una irradiar. Y, como en la teoría del alemán, “al ser imposible fijar a la vez la posición y el momento de una partícula, se renuncia al concepto de trayectoria; quedando regido el movimiento de una partícula por una función matemática de probabilidad”, y yo me siento menos mecánica pero más cuántica que el propio Planck porque hay partículas que matemáticamente se me escapan y soy incapaz de fijar, que varían de trayectoria alejándose del rumbo cuanto mayor es la proximidad y que saben burlar con pícara sonrisa todas las leyes de la probabilidad.

Así es que de todo eso tan complejo no vamos a hablar. Hoy sólo toca felicitar con envidia mal disimulada a Marconi, que un 12 de diciembre de 1901 logró la primera comunicación radiofónica transatlántica, porque la que suscribe, que se precia de comunicativa, se sigue estampando -como la cuántica- contra la interacción gravitacional. Miércoles. Virgen de Guadalupe (dame la mano?). Buenos días…