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29.03.2016

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Podría parafrasear a Pablo Milanés con aquel

“El tiempo pasa,
nos vamos poniendo viejos;
el amor no lo reflejo, como ayer.”

Pero sería cantar en falsete, porque lo cierto es que yo el amor nunca lo he reflejado demasiado bien. No. Yo quería quedarme sólo con el primer hilván que alude al correr inclemente de los años. Y no por sacar la socorrida cantinela del envejecer si no exclusivamente porque el otro día tuve que renovarme el carné y, joder, se me han pasado los diez años en un santiamén. Tan rápido, que lo he tenido caducado más de un mes.

Así es que ante la inminencia de un viaje y los riesgos económicos que entraña conducir sin él, fui apresuradamente a un centro médico a hacer el test. Que no es que me preocupase, pero leñe, no deja de ser un examen y una quiere hacerlo bien. Y no es por echarme flores, pero lo bordé. La vista excelente, el oído también y los reflejos divinamente; diría incluso que mejor que la última vez!

Salí pensando que, si no costara una pasta, iría a hacerlo todos los meses. Para mantener el ego por las nubes, simplemente. Pero cuando ya me disponía a largarme con mi mejor sonrisa a otra parte, se les ocurrió enseñarme la foto que te hacen con un invento diabólico llamado cámara web…. Madre del amor hermoso! Pero esto que es? Mucho decirme que estoy estupenda pero me haces una foto que lo desmiente!! Y tengo que aguantarme diez años con el careto ese!?! Por lo menos bájale los mega píxeles, que prefiero tener un borrón en el expediente!!

Pues nada, ellos se lo pierden. No me vuelvo a hacer un psicotécnico hasta que no me toque!! Y cuando esa fecha llegue, me lo pienso hacer en un estudio fotográfico o les llevo un selfie, que mi teléfono es, sin duda, el que mejor me ve.

Martes y, para muchos, vuelta al tajo (otros ya llevamos dos) . Que nos sea leve! Buenos días!!

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12.11.2015

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Charlábamos hace poco en la sobremesa de una cena (deliciosa, por cierto), sobre la influencia de las redes sociales en la vida profesional y nos comentaba una amiga que se dedica a ello, que hoy por hoy, tener más o menos público digital puede suponer la diferencia entre que le den a un actor un papel en una serie o se decanten por otro con más seguidores en las redes.

 

 

Nunca me había planteado como, efectivamente, los likes son un medidor accesible y gratuito de la popularidad. Y aunque el tema me resulta muy interesante, pensaba que su ámbito se limitaba a profesiones mediáticas y grandes empresas, pero escuchando la conversación de dos chavales en el metro esta mañana he empezado a dudar.

 

 

Le contaba uno a otro sobre una chavala que le molaba y que acababa de agregar en facebook, pero le había estado cotilleando el perfil y le extrañaba que tuviera tan pocos seguidores ‘siendo una chica’. Decía que no se fiaba, que a ver si no le había dado una cuenta falsa… Toma ya! Así es que por lo visto no basta con ser mona y simpática; si no tienes además los adeptos que el perla en cuestión estime oportunos en tu página, te descarta!!

 

 

Así pasa que mi hermana -que en general es una cría sensata- se pasa la vida pendiente de cuantas reacciones despierta cada foto que cuelga (que por supuesto cuida al milímetro) y se pica si no le dan doscientos corazones en un momento. Y como ella el 99% de los chavales de esa edad. Así es que así saldrán: que no sabrán matemáticas, ni lengua, ni geografía, pero llegan a adultos con una formación en marketing total!!

 

Jueves ¿Cuántos ‘likes’ podremos coleccionar? Buenos días!

28.07.2015

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Definitivamente el calor da otra cadencia a las cosas. Impone su propio ritmo que más que lento es lánguido y espeso. La realidad se tiñe con una pátina de ficción en la que parece que todo vale, que todo da igual, que nada es del todo verdad.

Y así, mientras una gota de sudor recorre despacio tu espalda, te desperezas pensando -vaya usted a saber por qué- en cerezas. Te tocas por enésima vez la melena con la palma de la mano abierta pretendiendo que el rizo rebelde se quede detrás de la oreja. Pero tampoco es cosa de ponerse seria, que necesitas -para abanicarte- esa misma mano abierta; más por gusto al gesto que por eficiencia; porque el aire, por más manotazos que le des, ni se mueve ni refresca.

Al menos a mí, porque a la señora de etnia gitana que llevo enfrente le está dando buena ventolera; también es verdad que mueve a 1000 giros por minuto la muñeca. En cuanto pueda me pongo a su vera. Así me aparto del tipo que tengo al lado, que me tiene contenta: su atuendo playero con tripa cervecera no me molesta, pero es que el colega se ha descalzado y me ha plantado sus pinreles a tiro de piedra de mis narices, con unas pedazo de uñas largas y negras que parece que lleva un criadero de mejillones al final de cada pierna. Y para colmo se está hurgando entre ellas ¡! Era preferible cuando sólo se tocaba con sutileza el paquete…  Pa qué, pa qué me meteré yo en estos berenjenales. Que lo cuento por whatsapp y no me creen! Como que no? Allá voy, a por pruebas documentales. Hombre! Y las consigo y las adjunto. Ahí las tenéis. Para eso estamos.
pies descalzos cercanías

Para eso y para llevarnos disgustos, que una cosa es que con la caló relajemos los protocolos y otra cosa que no cuidemos las maneras en lo más mínimo. Que sudar, señores, sudamos todos, pero no con el mismo estilo. He dicho.

Martes. Buenos (y educados) días!

12.06.2015

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Hace un par de días, cuando el cielo sólo amenazaba con nublarse, tenía en el andén de enfrente del metro dos muchachas a cual más incoherente, más divina… y más anacrónica. La una viste faldita corta vaquera, camiseta de tirantes, bota de cuero alto y paraguas, mientras que la otra ha elegido para pasar el día pantalón de pana, camiseta de manga larga con aire otoñal y chanclas.

 

Yo entiendo que estos días de tiempo variable es difícil elegir la indumentaria; que abres el armario cada mañana y las cuentas no te cuadran, entiendo que dudes entre Pinto y Valdemoro, a todas nos pasa. Pero no logro razonar que una se ponga -de un golpe- la mezcla exacta entre Laponia y Las Vegas. Como si entre el gazpacho y las sopas de ajo no hubiera nada… Por ejemplo, Canarias

 

Y sin embargo, visualmente, me encanta.

 

Creo que parte de la culpa la tienen las revistas de moda, que gustan de fotografiar a sus modelos de esa guisa. Pero una cosa es posar un rato por la nieve con calzonas y otra muy distinta salir de tu casa a las ocho de la mañana de un 10 de junio con 27° a la sombra y calzarte unos botorros forrados de borreguito hasta la rodilla.

 

Que la industria ya nos ha colado bastantes burlas, como los jerséis de lana gruesa y sin mangas o los helados, que nadie duda en comérselos fuera de temporada. Pero ¿calor y botas? Mi menda, por ahora, no se apunta. Lo dejo para cuando me apetezca que las extremidades me huelan a Roquefort o tenga las uñas retorcidas como las de un aguilucho que, de momento, no es el caso.

 

El caso es que es viernes y lo que hoy hay que ponerse es alegre. Feliz fin de semana y buenos días!

03.10.2014

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Casi todos los días veo a un señor descolocado. Vamos, que creo yo que está donde no tiene que estar. Regenta un pequeño kiosco cerca de mi trabajo pero, cada vez que le veo, pienso que ese hombre no es quiosquero, si no lobo de mar.

Capitán. Marino. Marinero…
Ha vivido surcando las olas, con un timón entre los dedos; fijando la vista en un horizonte que siempre está lejos, agarrado a un mástil ante los contratiempos… Quizá siguiendo bancos de peces, tal vez como pirata de otros tiempos. Pero ese hombre ha sido capitán, o marino, o marinero.

Sus canas deben llevar agua de mar y en ese mostacho se ha enredado la sal. Lo veo. Quizá sea el protagonista de la canción de Albertucho

“Que si el barco se hundiera
yo sería el capitán
y éste no es mi barco
y yo no soy de nadie,
tampoco sé nadar”

Pero a ver cómo se lo planteo.

He pensado mucho en ello. Quisiera hacerle una foto, que pudierais verlo, pero no veo el modo: el robado es inviable y a ver cómo me acerco y le digo “No me dé usted el periódico, cuénteme mejor cómo ha atracado en este sitio”. ¡¡Me va a tomar por loca!!

Sospecho que ya le tengo un poco inquieto por la intensidad de las miradas que le echo… Mejor me voy a esperar. Si cuando llegue el invierno hay niebla y se dedica a soplarla, entonces me acerco y os cuento…

Viernes. Los bichos están ahí.
Buenos días!

 

11.09.2014

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Lo bueno del Karma es que si eres más o menos una buena persona, no tienes mucho de qué preocuparte con él, lo malo es que el muy puñetero tiene un retorcido sentido del humor que en ocasiones te coloca en alguna situación embarazosa…

 

El otro día, por ejemplo, me dediqué a hacer guasa de mi amiga María cuando, estando sentaditas en una concurrida terraza, sacó el iPhone (porque ella de Android no quiere saber nada), el rímel y con total naturalidad procedió a pintarse las pestañas usando como espejo la cámara frontal. Por supuesto no me pude callar: hice chufla y alguna foto, además.

Pues no habían transcurrido ni 24 horas cuando me las vi en una similar. Tuve que acudir a un trámite a la sacrosanta Dirección General de Tráfico de esta nuestra comunidad y, por no leer la letra pequeña (bueno, la letra en miniatura, porque allí toda letra es pequeña), me tocó salir a la caza y captura de un fotomatón con carácter de urgencia. Imaginaros el pastel: 8:30 de la mañana, cara de sueño a no poder más, sin maquillar, melena desgreñada con aspecto de hojarasca y ojeras negras como noche oscura invadiendo la mitad de mi cara. Y sin pendientes! Que me los había olvidado esa mañana!!

Afortunadamente llevaba en el bolso -amén de la colección de papeles, canicas, muelles de boli y cables habitual- un lápiz de ojos y una máscara de pestañas, que por supuesto procedí a utilizar con la ayuda de un retrovisor y un escaparate, plantada en pleno Arturo Soria mientras no se me iba de la cabeza mi coqueta amiga y el dichoso karma….

 

Jueves ya… espero que pinte bien el día (y el fin de semana que se aproxima). Buenos días!!

14.07.2014

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Algo tiene la luna llena.
Luz.
Magia.
Encanto.
Un rostro.

La de este fin de semana me ha trasladado de Burgos a Arizona (baby) al doblar una curva de la carretera. Curioso, pero cierto. De esto que vas tú tan tranquila comentando cómo han crecido en 15 días los girasoles cuando aparece al fondo una luna gigante saliendo por el gran cañón… Frenazo y foto, por supuesto. Aunque el objetivo sea muy pobre recogiendo la mística del momento.

Y no puedo asegurar que nuestro satélite despierte a los hombres lobo porque no lo he visto (que más quisiera yo que ver a Lobezno, aunque fuera de refilón), pero sí que me ha dado lo que toda princesa desea ¿Dejar de presentar el telediario? ¡No! Un sapo. Uno bien lustroso puesto como por ensalmo en medio del camino ¿Para guisarlo? ¡No! Para besarlo. Porque es bien sabido que cuando vuelcas en un sapo todo tu amor se rompe el encantamiento y se convierte en un macizorro encantador. Sorprendente, pero cierto. Lo malo es que éste ha sido mi primer sapo, me pilló desentrenada y se me escapó: yo me lancé con los labios por delante en postura ‘boquita de piñón’ y creo que se asustó… Lo bueno es que ahora estoy segura de que los sapos existen (no como Teruel, que no me consta) y sólo tengo que pulir mi técnica para besuquearlos.

Y es que cuando la luz plata de la luna baña el mundo, la noche se ve mejor; tiene menos ciencia y más ficción, el corazón aúlla pidiendo cuentos en los que el sapo sea más guapo y cariñoso y el final feliz se alcance en el preciso instante en que te sientes como una princesa en el gran cañón… con un girasol.

Lunes capicúa y semana nueva de sol lleno. Qué alegría! Buenos días!!

Burgos Arizona luna llena