galaxia

10.03.2015

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Según la paradoja de Fermi, si hay tantas civilizaciones en el universo, tanta vida inteligente en la galaxia, es contradictorio que no se comuniquen con nosotros.

 

Esto lo formuló el tal Fermi -a la sazón científico nuclear- mientras charlaba en el comedor con unos colegas con la muy elaborada y sintética sintaxis: ¿dónde están?

 

El gran silencio.

 

Y para explicar el gran silencio hay un río de teorías con mayor o menor rigor científico que van desde la inexistencia de extraterrestres hasta un complot interestelar para no decirnos ni mu.

 

Pero ninguna acierta.

 

El gran silencio está, en realidad, en nuestro planeta. Yo lo he visto.

 

El gran silencio es tener a una persona delante, hablar, y aún así no comunicarte.

 

El gran silencio está lleno de palabras que se hacen serpiente: se retuercen, envenenan y resbalan.

 

Es a la vez un escudo y una bala. Un proyectil que desgarra la propia carne y la carne ajena. Una perturbación en la dimensión del universo que crea vidas paralelas. Distorsiona la historia y arrasa con las certezas.

 

El gran silencio es un adversario taimado -todo humo, soledad y cervezas- que paraliza los músculos del cariño y deja los cuerpos rígidos, incapaces de buscarse para romper su barrera. Es un dardo en la lengua, que le amputa a ésta su parte buena.

 

El gran silencio trae los gritos y la guerra. En un bar con poca gente o en una plaza semi desierta. Comparte sustancia con las penas: que no matan, pero ayudan a no dormir…

 

Lo que ni el señor Fermi ni yo sabemos es si tiene escapatoria su paradoja. Si hay una puerta trasera que nos evite tanta batalla queda. Si existe la palabra mágica que anule tanta ausencia. Si ponerle un nombre, todas estas letras y dejarlo a la deriva en una botella es conjuro para que la comunicación vuelva.

 

Si el gran silencio tiene cura y si vamos a buscarla siquiera. Buenos días.

01.03.2013

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Pues como ayer terminamos un mes hoy no nos queda otra que empezar uno nuevo, que no están bien vistos los limbos en los calendarios, ni en las cabezas aunque en realidad y yo tengo muchas veces la mía allí: en el limbo, en una galaxia muy muy lejana; tan lejana como Abell 1835 IR1916 -la galaxia más lejana jamás observada- que fue descubierta por astrónomos franceses y suizos un 1 de marzo como hoy en 2004. ¿Será en ella donde están la Estrella de la Muerte, la familia Skywalker y los Caballeros Jedi? ¿O será en otra galaxia aún más, más lejana? No se sabe, no hay telescopio inventado por el hombre que pueda observarlo… pero quizá sea así, porque a veces percibimos que algunas cosas están a millones de años luz, aunque no sea el sentido de la vista el que lo detecte.

Lo dicho, las llanuras de marzo se extienden a nuestros pies, con equinoccios y mini-vacaciones en el horizonte. Además, es viernes, Día Mundial del Reciclador de Base y San Rosendo!! Como para no celebrarlo!!! Buenos días…