grande

25.09.2014

Posted on Actualizado enn

Dice la cultura popular que el cuerpo de la mujer cambia con el paso de los años: que se pierde tonicidad, se ensancha la cintura y que el pecho y las posaderas comienzan a hacer demostraciones gratuitas de la ley de gravedad… y no digo que mientan, pues suele pasar que -en hombres y mujeres- la flacidez aumenta con la edad; pero a mi se me están produciendo algunos efectos secundarios que no figuran en ningún manual: me han encogido los pies (me di cuenta porque no parece probable que me crezcan todos los zapatos a la vez) y ahora me ha mermado la cabeza.

 

Si tengo que decir la verdad, por mucho que me llamen cabezona, mi perímetro craneal nunca ha sido gran cosa; los sombreros y gorras que vienen sin tallaje (la mayoría), me bailan y corro riesgo de quedarme sin ellos a poco que sople el aire; pero es que ahora con los gorros de nadar -que ya son humillantes de por sí- tengo un problemón: todos se me escapan! Odio los de silicona porque me enganchan esos pelillos de la nuca que en mi casa llamamos ‘los pelos del coraje’ (¿Por qué? Ni idea. Supongo que porque te da rabia cuando se te enganchan ¡!) y me suelo comprar unos que son medio tela medio goma, que antes me iban fenomenal. Bueno, pues ahora ya no me sirven; si me los encajo del todo me tapan los ojos y si dejo el sobrante a la altura del moño, la goma no me sujeta. De tal manera que cuando me meto en el agua, el puñetero gorro sale disparado a la misma velocidad que yo, pero en dirección contraria…

 

El otro día, consciente del problema y en un alarde de asumir la merma de mi testa, decidí probarme uno de niño a ver que tal… Fatal. No me cabe la melena y el efecto estético es demencial, así es que me estoy empezando a desesperar. Sólo me queda pasarme a la gelatina de pescado, como las de sincronizada (salvando las distancias) o hacer como algunos chicos: raparme la cabeza para evitar el gorro y dejar libre el pelo en pecho, para el que necesitarían un neopreno completo!

 

Jueves. Buenos días!!

Anuncios

05.12.2013

Posted on Actualizado enn

Desde hace ya algún tiempo vengo cavilando sobre un problema logístico que no acabo de comprender; cada vez hay que llevar más cosas y más grandes encima: el eBook o la tablet, el móvil con más pulgadas que la tele del salón, los cascos que ya no son de botón si no tamaño dj profesional… además de los tradicionales cleenex, cartera, gafas de sol y tal. Lo que me maravilla es dónde guardamos tanto trasto, porque el tamaño de los bolsos lleva unos años en disminución y la mayoría de los hombres no lo lleva; entonces, ¿cómo se explica? ¿sherpas invisibles? ¿algún otro truco que no sé?  Lo curioso es que con la vivienda pasa tres cuartas de lo mismo: las camas cada vez más grandes y los pisos cada vez más chicos. Y encima queremos tener ‘sensación de espacio’… pues como no sea colgando un póster de ‘Gravity’, no sé yo! Llenamos la vida de desproporciones y luego nos matamos buscando la manera de arreglarlo… Otro estigma de nuestros tiempos.

Y hablando del espacio, yo solo quería recordar hoy que, casualmente, fue un 5 de diciembre de 1962 cuando Estados Unidos y la URSS llegaron a un acuerdo sobre la utilización pacífica del espacio y que, casualmente otra vez, ahora que son más cortos los días tenemos más días para celebrarlo. Jueves, juernes, viernes… Feliz puente. Buenos días!