hoja seca

22.09.2014

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Mi madre lo dice mucho: lo más inteligente (y lo más diabólico) es ir dejando que la rana se vaya cociendo poco a poco. No escaldarla de golpe, que se asustaría y abandonaría el caldero de un salto.

 

Y me temo que el cambio ya ha comenzado. Sutilmente al principio, pero sin retorno ya. Primero cayó una hoja, al día siguiente fueron dos… Después vino una tormenta, de la que el termómetro no se recuperó. Fuimos dejando los tirantes tirados en el armario y paseando de nuevo chaqueta y pantalón.

 

El otoño nos acechaba quedamente desde el recodo de este mes en el calendario y esta noche, por fin, se instalará entre nosotros.

 

Y lo que me duele no es esta estación de colores intensos y vientos perfumados, lo que me lastra es saber que, como en el libro de Martin, se acerca el invierno. Me pesan los minutos de luz que cada día se van esfumando, me escuece la distancia que nos separa del próximo verano. Hoy me mata saber que cada primavera florece,  pero un poco menos y que cada equinoccio seca una rama más de mi propio árbol… Aunque mañana estos pensamientos se los lleve también un viento frío de otoño.

 

Lunes, buenos días.

15.07.2013

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Estaba yo sentadita tan feliz al sol, sin pizca de brisa, cociéndome lentamente a los 37 grados de las siete y media de la tarde, esperando un autobús en una parada rodeada de arbolitos verdes… cuando de repente, de la nada, se levantó una ráfaga de aire y me lanzó a la cara una hoja seca ¡! Mande? No lo entiendo. Ni de dónde salió la hoja seca, ni qué mensaje pretendía transmitirme la naturaleza, ni tantas otras cosas.

Al final voy a organizar una colecta para irme de excursión al Museo de Londres donde se expone la Piedra Rosetta que se descubrió un 15 de julio como hoy, en 1799; a ver si con semejante diccionario trilingüe resuelvo tanto jeroglífico que me voy encontrando en la vida, que los egipcios estaban muy avanzados y la simbología era su fuerte. Y ya sé que algunos exterminan jeroglíficos con el insecticida de la casualidad; yo también creo que existe pero… De verdad es tan frecuente? O es -como los virus- el cajón de sastre en el que guardamos todo aquello que no logramos comprender?

Que me paso dos días vomitando sin razón aparente: un virus. Que el ordenador empieza a hacer cosas raras que se supone no debería hacer: un virus. Que de la nada surge una ventolera que me lanza a la cara una hoja seca cuando todas están verdes: casualidad.

Lunes, mediando el mes de julio y Santa Julia. Casualmente, yo sólo quería dar las buenas noches. Digo, los buenos días!!