hombres

02.08.2016

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Me levanto hoy preocupada porque hay una cosa que me cabrea sobremanera y creo que no la he contado nunca: los detergentes. Bueno, no éstos en sí, si no el hecho de que se haya puesto de moda de unos años para acá medirlos en ‘cacitos’ o lavados.

Antes, tenías el Ariel -y su gran reto de la limpieza- de 5 kilos o el Wipp Express -el frotar (vaya por Dios) se iba a acabar- de tres. Ahora, para encontrar el peso de un tambor de detergente te tienes que llevar las gafas de cerca (aunque no las necesites) porque, si aparece, es en la más minúscula de las letras. Y esto es lo que me molesta.

¿Qué coño de unidad de medida es un cacito? o ¿Cómo se atreven a afirmar cuántas veces voy a lavar con él? ¿Y si le echo los 54 cacitos en el primer lavado, eh? ¿A que cambia la cosa y ya no me dura 27 lavados? ¡Listos, que son unos listos! Es como si compras una botella de ron y en lugar de poner 700ml. te dice que su tamaño es de 15 copas!! O un brick de leche que afirme que contiene 7 desayunos!! Me parece una forma absurda de anular nuestra capacidad de cálculo, de hacernos usuarios cada vez más incultos, como en las sucesivas versiones de Windows…

En cambio, hay otros productos que quizá requerirían de mayores explicaciones y no las traen. Véase las camisetas que se estropean en una puesta, los ambientadores que duran 3 días o los tíos, con los que no sabes cuántas raciones contienen; que te puede parecer que vienen con una dosis y te duran casi dos años y los que aparentan tener más capacidad pero se consumen en un solo uso…

Va a ser cosa del etiquetado, que está fatal en tierras patrias. No sé cómo andará en Copenhague, por ejemplo, pero aquí, sin duda, hay que mejorar la información suministrada, no siendo que una acabe echando los polvos –del detergente– después de una botella de 15 copas y pierdas el cacito de medir contendientes. Aunque puedas echarle la culpa al nitrógeno. Siempre.

 

Agosto ya va rodando. Buenos días. Feliz mes oficial del verano.

02.12.2015

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Acabo de descubrir que llevo muchos años engañada.

Resulta, que hace más tiempo del que puedo recordar, leí un reportaje en una revista -de cuyo nombre no quiero ni acordarme- sobre los hombres más guapos del planeta. Y, a pesar de que no ha permanecido en mi memoria nada más de aquella historia, se me quedó en la mente el dato de que los hombres más guapos eran los naturales de las Islas Mauricio.

Así lo he reseñado a lo largo de estos años en cuanta conversación de guasa he tenido sobre este tema y, aunque con posterioridad he podido comprobar la información con Google y la socorrida Wikipedia, nunca había sentido la necesidad de investigar más… hasta hace unos instantes.

Y ahora descubro que nadie tiene noticia de semejante estadística. En las modernas listas de guapos geográficamente localizados, a las Mauricio ni se las menciona. Es más, no he sido capaz de localizar ninguna foto de un oriundo de este lugar. Todo lo más he encontrado a un tal Mauricio Isla, chileno, jugador del Olympique de Marsella de físico bastante normalito y a otro Mauricio Islas, actor mexicano de culebrones de sobremesa, que debió de tener en su día un aspecto interesante, pero que hoy por hoy no me haría suspirar ni tirando de buen talante.

¿Quizás hablaban en aquel reportaje de este macho-man de telenovela y yo padecí de un ataque de dislexia? Siempre me quedará ya esa duda…

Lo bueno es que a cuenta de escudriñar las entretelas de la red por esta causa, he acabado por empaparme de islas remotas y galanes de buen ver (y de mal ver también, que no sé si estos ranking los hacen sus padres) y ahí sí que hay material aprovechable… Pero eso será para otro día, que hoy tengo que lamerme las heridas de la información obtenida.

Miércoles. Días buenos!! Digo… Buenos días!!

22.05.2014

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No quiero entrar en polémicas sexistas que no son mi estilo, pero hay que reconocer que aquel anuncio en el que un tipo no era capaz de abrir el bote de café porque los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez, puso el dedo en la yaga.

Sinceramente creo que la multitarea la acuñaron las mujeres… Por propia experiencia sé que ya en estado de reposo tengo tendencia a hacer dos cosas a la vez. Excepto actividades mentales como pensar o soñar que atrapan todo mi interés, las físicas las prefiero a pares: hago pipí mientras me lavo los dientes, me pinto las uñas viendo la tele, pongo el teléfono en manos libres para barrer, me desvisto bailando…  Lo normal, creo. Pero cuando estoy en situación de estrés el número de actividades simultáneas se multiplican exponencialmente y así, me suele suceder que [leer a velocidad acelerada hasta el siguiente punto y seguido] estoy pagando en la frutería mientras contesto una duda fiscal por el móvil, recojo las dos bolsas, busco el abono transportes, me enciendo un cigarro, saco las gafas de sol, tiro de la cinturilla de los pantalones y me rasco un pie. [Ya. Respirar.] De verdad, todo a la vez.

Y es que yo creo que el cuerpo, que es sabio, puede multiplicar sus extremidades en caso de estimarlo necesario. La diferencia está en que a mí me salen brazos para hacer la cama mientras me subo las medias y los únicos hombres que conozco con esa destreza la aplicarían en meterme en la cama mientras me las bajan, lo que viene a ser el conocido ‘hombre-pulpo’ que te obliga a entrar en modo Matrix para detenerle… Es un secreto a voces que hombres y mujeres somos diferentes, pero todos seres humanos igualmente sorprendentes.

Jueves 22. Feliz Día Internacional de la Diversidad Biológica (Amén). Buenos días!!

 

07.03.2014

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Conozco a algunas mujeres que lo primero en lo que se fijan de un hombre no son sus manos, sus ojos o su sonrisa, ni siquiera en sus piernas o su trasero, si no en su trabajo.

Esta actitud siempre me ha parecido ¿cómo decirlo finamente? De lagarta (fría y calculadora), pero supongo que, con la que está cayendo, estas chicas no andan tan desencaminadas. Así es que he decido que voy a dejar de hacer el tonto y a buscarme un tipo con una profesión de provecho yo también.

Hasta hace poco pensaba que un masajista o un electricista era lo mejor que me podía pasar, pero los tiempos y las necesidades cambian y ahora hay especialistas con los que estaría dispuesta a negociar un contrato por obra o servicio (en caso extremo uno indefinido), con su seguridad social y su nómina calculada en retribución diaria.  Publicaré el anuncio, pero os lo paso antes por si conocéis a algún buen profesional que me queráis recomendar. Se busca:

–         Realizador de proyectos vitales

–         Reponedor de esperanzas perdidas

–         Rellenador de tiempos muertos

–         Reparador de destinos inciertos

–         Asaltante de fantasías carnales

–         Esfumador de malos humos

–         Ingeniero de pilares emocionales

–         Explorador de rutas prohibidas

–         Cocinero de delicias tiernas

–         Técnico superior en corazones descarriados

–         Entomólogo de lepidópteros gastrointestinales

–         Asistente de viajes intercorporales

–         Constructor de recuerdos bonitos

–         Mantenedor de señorita simpática

Por favor abstenerse Pulidores de campanas de boda y Controladores de vidas ajenas. Gracias. Las entrevistas comenzarán este mismo fin de semana.

Viernes. Santa Perpetua nos lo haga eterno. Buenos días…

17.07.2013

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Pero qué les pasa a los tíos que no pueden cerrar las piernas? Qué es lo que tienen en medio para tener que sentarse tan espatarrados? Es una cuestión de envergadura, de estar escocido o de no saber elegir la talla del pantalón? Que ya sé que pedirle a un tío que junte las rodillas está al mismo nivel de dificultad que lamerse un codo, pero es que dejan una distancia tal entre una y otra que puede pasar el tajo por debajo!!

Siempre he pensado que eran tipos que la tenían muy cortita (la educación, digo), pero es que me encuentro a tantos en el metro, que he empezado a preocuparme; a ver si va a ser un problema médico y yo venga a darles rodillazos!!

El caso es que entre esa invasión del espacio del asiento de al lado y que ahora en verano suelen ir en calzonas con su vello corporal haciéndome cosquillas al mínimo traqueteo del vagón, he acabado por hacer lo que nunca hubiera pensado: ¡huir de los hombres!

Menos mal que las sondas espaciales son menos delicadas, porque si no, no estaríamos celebrando hoy que hace 38 años que un Apolo estadounidense se unió a una nave espacial soviética Soyuz convirtiéndose en la primera unión cósmica de las dos naciones… Tierno, no? Pues cerrad las piernas!!

Miércoles. Buenos días.