ilusión

23.10.2015

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Claro que podría habértelo dicho, hacerte partícipe de mis anhelos. Pero hay sueños que no se cuentan, deseos que se quedan dentro. Y no es una cuestión de miedo; es que cuando una sufre un episodio de fiebre romántica, es mejor padecerlo en silencio, como esa afección del ano que los anuncios llaman hemorroides e insisten en que no contemos.

Y, sin embargo, me duermo algunas noches mientras voy caminando hacia tu encuentro. Sin violines ni cámara lenta, que no es cuestión de que parezca una película de Meg Ryan cuando ponía ojillos tiernos.

Hemos quedado, por ejemplo, en el kilómetro cero; porque a mí me pilla al pelo y por puro gusto a las alegorías y a los gestos.

Tú ya estás esperando cuando yo llego. Y te quedas quieto. Muy quieto. Invitándome a recortar los centímetros que aún dominan nuestro destierro.

Nos miramos. Nos estamos viendo con unos ojos nuevos. Ha pasado mucho tiempo.

Y estamos distintos, por supuesto. Somos los mismos, pero con unos nervios que no conocemos. La ilusión inocente de encontrarnos, contradiciendo la madurez que nos suponemos.

Ahora toca hablar; llegó el momento de introducir el diálogo. Y dudo entre un saludo que no deje lugar a dudas o uno más templado; que me permita hablar y dejar la ropa a salvo.

Pero al final no es necesario. Nos abrazamos… Travelling circular. Picado. Y fundido a negro.
………..

Al final no he tenido que decirte que esto ya lo he soñado. Que estos ataques melodramáticos que me dan sarpullidos los sufro en silencio, como la almorrana que por suerte no tengo, como si te cantara baladas de Silvio. Como un deseo que jamás se confiesa; que es mejor guardarlo para los ratos de desvelo.

Aunque la ropa, al final, la he perdido. Me temo.
Viernes. Buenos días. Felices sueños.

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24.07.2015

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Lo que más se lleva esta temporada veraniega no son -en contra de las apariencias- los kimonos ni el color amarillo; ni los kimonos amarillos siquiera. Lo que de verdad se lleva son las maletas. Fijaos bien. Hay montones de personas que van con ellas.

Se llevan maletas grandes, pequeñas (más éstas), maletas rojas, azules o negras. Pero hoy por hoy, todas con ruedas. Maleta en ristre como complemento de belleza. Maletas que se hacen con tanta ilusión como pereza. Contenedores de los cuatro conceptos básicos de nuestra despensa. Prueba material del rodaje de nuestra existencia. Maletas vacías bajo la cama y llenas llenando las aceras, los andenes y las bodegas de carga que cargan con ellas.

Maletas de ejecutivos que llevan trajes y no han olido otra prenda. Maletas de niños que no pueden con ella. Maletas de turistas que no conocen las consignas y consignas con maletas perdidas de las que nadie se acuerda. Maletas que se multiplican en vacaciones partidas que hacen más que una entera. Maletas trágicas que quedan en las cunetas.

Maletas con asa y yo asada tirando de una de ellas… Me he pasado la vida pegada a una maleta. Recuerdo con cariño la primera: de cuero rojo, muy muy pequeña. Y tengo ante mis narices la enésima, que nunca espero sea la última, porque jodido es el viaje que se hace sin ella.

He cargado con tanto equipaje, he mareado tantas prendas, que no entiendo por qué si me pongo unos patines el equipaje no me lleva. Podría exigir la tarjeta Premium de porteadora de maletas. Pero por ahora me conformaré con esta meta: la de lanzar un viernes cualquiera una

“Oda a la maleta”.

Buenos días y, si la habéis hecho, buen viaje.

02.10.2014

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Ya he contado alguna vez la pasión que sentimos en mi oficina por el reciclaje del papel, que usamos los folios hasta que el blanco original no se ve. Lo que no sabíamos nadie es que, algunas veces, esta sana costumbre trae un plus de entretenimiento, como descubrimos ayer.

Ayer, al ir a fotocopiar no sé qué documento, descubrí que la trasera de la hoja era especialmente bonita y colorista. Resulta que era una reproducción de ‘Le Rêve’ de Picasso y, aunque ya conocía el cuadro, nunca me había fijado con tanto detalle en él…

El sueño, dice. Jejejeje. Y unas narices! Sí, sí, si la muchacha estará soñando, pero a ojos vista está con qué. Si lo miras en posición vertical, ya tiene algo de sospechoso dónde reposan sus manos, la sonrisa satisfecha y ese pecho que se le ha escapado del vestido pero, si giras la imagen 90 grados a la derecha ahí sí que se ve bien…

Lo veis? O es fruto de mi mente enferma? Como si de una ilusión óptica se tratase, donde parecía haber un ojo izquierdo de cara picasiana aparece clara(y erecta)mente un pene y donde antes había sonrisa ahora hay lengua juguetona que lo acaricia. Amén de las manos, que tienen un dedo de más, fruto probablemente de no parar de moverse ¡! Total, lo dicho, que Marie-Thérèse estaría soñando, vale; pero que el sueño era caliente y se masturbaba, también! Picasso tenía que ser!!

Analizar y disfrutar del arte. Alguien os había explicado antes ese beneficio del reciclaje? Pues ya lo sabéis… Jueves. Buenos días!

Le Rêve Picasso

31.03.2014

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Podría escribirte un libro, se titularía ‘ Las cosas que nunca hicimos’ y sería un gran volumen, plagado de historias veladas, de las anécdotas de una vida: deseos, planes, fantasías.

Ilusiones, no mentiras.

Un futuro expresado a borbotones tras unos ojos llenos de chispas.

La capacidad de quererse compartir en un mañana, aún sabiendo que ese día no llegará nunca…

 

Nunca abrimos ese bar para treintañeros, ni tampoco el club de alterne.

Nunca vemos esa peli juntos, nunca dejamos de usar esa excusa.

Nunca hicimos esa escapada lejos.

Nunca llevaste a mis hijos al cine.

Nunca me has preparado unos espaguetis en domingo.

Nunca nos tocamos. No. Nunca.

Nunca saldamos aquella apuesta.

Nunca patentamos aquel invento.

Nunca tiramos esos dados.

Nunca fui tu camarera pelirroja de largas trenzas.

Nunca encontramos el momento para ese café. Porque no me llamaste, porque no te llamé.

Nunca nos dimos ese beso que tuvimos tantas veces en los labios.

Nunca te dije lo que quería. Nunca lo supe. Nunca le puse palabras.

 

Si tuviera que escribir ese libro, no sabría a quien dirigirlo. Tendría una lista de dedicatorias tan larga como la lista de contenidos: vosotros, tú, tú, tú, otra vez tú… Nosotros? Nunca.

Lunes de principio y fin, de semana y de mes. Y cumpleaños de la Torre Eiffel; allí donde nunca volví. Buenos días…

19.03.2014

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De la noche a la mañana, el paseo de acceso a la piscina donde voy, ha sufrido una grata transformación: han abierto un restaurante kebab con pequeñas mesas dispares en su idílica terraza; a continuación, una floristería rodeada del aura mágica de los colores de sus flores y, algo más allá, una tiendecita de no se sabe qué que rezuma encanto vintage… Todo muy bucólico, todo muy fantástico. Tan fantástico es, que todo es mentira.

Frente a ese despliegue de armonía visual han aparecido también unos focos más grandes que yo y cámaras y cables por todas partes ¡El paseo se ha convertido en un set de rodaje! Y no es que me moleste el constante trasiego de técnicos y actores o tener que pedir permiso para pasar; lo que no les perdono es la decepción, el breve espacio de tiempo en que tomé la ilusión por realidad; aunque cierto es que ver un kebab idílico debería haberme hecho sospechar… Bueno, pues ahora resulta que la primavera me la ha jugado exactamente igual: el buen tiempo también era una ilusión y hoy -que además de felicitar a padres y Josés, despedimos el invierno- me entero de que el sol y el calorcito se van con él… Qué barato sale ser cruel.

Luces, cámara, acción y…. ¡Miércoles! Buenos días.