insomnio

15.12.2015

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Normalmente, a los estudios pseudo científicos estos que antes rodaban por el correo electrónico y ahora anidan en cualquier rincón del Facebook no suelo ni creerlos ni prestarles mayor atención, pero el otro día tropecé con uno que me ha encandilado.

 

Resulta que científicos de la Universidad de Stanford han determinado que se produce una correlación negativa entre las horas de sueño y el Índice de Masa Corporal, de tal manera que estos señores de reputada carrera e intachable trayectoria, han dedicado sus esfuerzos y trabajo a limpiarme a mí de mala conciencia y darme la excusa perfecta porque así -amparándome en sus conclusiones- los kilos que me sobran no son por dar rienda suelta al hedonista placer de llevarme una delicia a la boca, si no a la involuntaria desgracia de dormir menos que una farmacia.

 

Pero eso no es todo… Por lo visto, también influye negativamente en la presión arterial, el estómago, el páncreas y los reflejos, que según dicen, se igualan a los de alguien que ha bebido cinco copas (¡!)

 

Ergo, estas Navidades, cada vez que beba una cañita, echaré una cabezadita; que me paso con el tostón, me duermo un siestón y caso de que se me vaya la mano con el ron o el turrón, le pienso echar la culpa al colchón!!

 

No sabéis que paz me han dado los de la bata blanca y el doctorado. Y así, si duermo tranquila, me quito un peso de encima!

 

Martes de aproximación a la Navidad. Cuidado! Que como dice una amiga mía, cuando termina el adviento, empiezan las tempestades. Buenos días!

21.10.2015

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La otra noche se me metió un océano en el oído. O eso creo al menos…

Veréis, llevo un tiempo sospechando que he perdido algo de audición por el oído izquierdo. De día todo va bien, yo diría que no preciso de trompetilla; pero, por la noche, en la cama, cuando me acuesto sobre el moflete derecho, no escucho absolutamente nada. Y pensaba que era porque mi casa es bastante silenciosa -que lo es- pero, cuando no caigo anestesiada sobre las sábanas y tardo un rato en conciliar el sueño, acabo dándome media vuelta y girando el cuello y ahí, al destapar el oído derecho, sí que oigo ruidos!!

Conclusión: o da la puñetera casualidad que los sonidos se sincronizan con mis vueltas en la almohada o ya están, pero con el izquierdo no me cosco de nada.

Pero eso no es todo. La otra noche, además del citado proceso, al girar el cuello empecé a escuchar el mar: el lento batir de las olas contra la playa, como cuando pegas la oreja a una caracola. Y ya no sé si tengo el océano dentro o fuera, pero como la habitación no está mojada, deduzco que soy yo la que tiene marejadas… Y aunque asumo que en ocasiones pueda sufrir tormentas interiores que afecten a la inestabilidad de mis fluidos, me extraña un poco que éstas sean audibles ¿no?

En fin, cosas más raras se han visto. Que se lo pregunten si no a Marty McFly, que hoy llega al futuro. Miércoles. Buenos días!

14.05.2014

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De esto que lees en alguna revista de curiosidades que la lechuga es mala para cenar porque da insomnio y piensas que mala no tiene por qué ser, sólo hay que saber cuando usarla: cuando vas conduciendo y no debes dormirte, cuando debes dormir pero no quieres… porque el final del libro está apasionante, porque esa película la has intentando ver tantas veces que ya parece una serie, porque estás acurrucada entre unos brazos que esperan que hables… pero tú te duermes.

Aunque en tu caso, casi siempre, los sueños requieren que estés despierta, que seas tú quien los orqueste, Morfeo te vence. Te dejas caer por la suave pendiente de placer que supone rendirte a él… los parpadeos cada vez son más laaaargos, más leeeentos, más infrecuentes.

Curiosamente, tu lengua tarda más en desfallecer que el órgano que la controla, así es que por un brevísimo espacio de tiempo, dice lo que ella quiere: palabras enredadas en el paladar, palabras que se han dado de bruces contra los dientes, palabras abandonadas de otras conversaciones… Por eso es importante alimentarse bien y decir todo lo que uno quiere; no dejar palabras sin usar, no siendo que en una de esas que cenas tomate se te escape un verbo que no debe.

 

Viernes para los madrileños afortunados que hacemos puente, miércoles para el resto. Buenos días y, si son de poca lechuga, buen descanso tengan ustedes.

01.07.2013

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Anoche me di cuenta de lo pésima insomne que soy… probablemente por falta de costumbre: lo mío es dormir menos horas de las necesarias y así consigo que el momento de meterme en la cama y el de estar profundamente dormida sean uno. Pero ayer el colchón me pilló más descansada o con el procesador más calentito que otras veces y no había quien se rindiera en los brazos de Morfeo. Así es que vuelta viene, vuelta va, acabé levantada al límite mismo de la desesperación, pensando en si disparar a unas cuantas ovejas no sería más efectivo que contarlas. Y así, repasando la apasionante vida del percebe para atraer el sueño por puro aburrimiento, caí en la cuenta de que el otro día mentí bellacamente al dar los buenos días y nadie me ha sacado de mi error…

Porque digo yo: si hoy es 1 de julio, ¡¡Cómo coño se me ocurre a mí que el 26 de junio puede ser el ecuador del año!! Que tiene gaitas la cosa que si me pongo tonta saco un logaritmo neperiano, pero no me salga la resta más básica ¡! Para matarme. MAÑANA estaremos en el punto medio del 2013!! Que alguien vaya buscando el tupido velo, que se lo voy a agradecer.

En fin, que se cumplen 155 años desde que Charles Darwin y Alfred Russel Wallace presentaron los principios de la teoría de la evolución a través de la selección natural, pero viendo éste y algún otro comportamiento del ser humano, a mi me entran serias dudas sobre si todo eso de la evolución tiene algo de verdad…

Lunes. San Aaron; alfabeticamente, el primero de todos los santos. Buenos días!!