instrumento

23.01.2014

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Cuando hablamos el otro día de tocar un instrumento, no esperaba que se lo tomaran tan a pecho unos profesionales. De ahí mi sorpresa cuando me topé con esta banda callejera entreteniendo al personal con lo que me parecieron dos xilófonos gigantes ¡! Sonaban realmente bien; piezas populares y clásicas con un aire zíngaro y unos cambios de ritmo emocionantes. Pero me quedó la intriga de saber qué era aquella especie de xilo-piano que tocaban con tanta gracia el par de artistas que veis en la imagen. Así es que, tras una ávida búsqueda por Internet, lo averigüé: es un címbalo húngaro o dulcimer; instrumento de cuerda que data de antiguo y que rescató V. Josef Schunda, de Pest, allá por el siglo diecinueve.

cimbalo madrid sol

Además, navegando entre esos extraños aparatos de hacer música, encontré otro que me hechizó una vez…  caminaba sin rumbo por las mágicas calles del barrio gótico de Barcelona y acabé siguiendo las notas que se perdían por sus esquinas hasta que di con él: el Hang, que se parece a una cacerola gigante de esas de saltear tallarines con salsa de soja (lo que viene a ser un wok con tapa, vamos) y suena con una armonía algo primitiva, pero fascinante; como sonaba el cuerno gigante de la cabalgata del Circo del Sol, como suenan los cuencos tibetanos invocando a la relajación o los cuernos de la guerra invocando al combate. Creo que debería estudiarse: o yo tengo vocación de pato y acudo al reclamo, o algunos sonidos nos tocan una tecla interior impresa en el código genético, incontrolable…

Jueves; os toquen la tecla que os toquen, que no os desafinen ésta: Buenos días!!

 

20.01.2014

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Me he levantado pensando que, como los lunes son el día señalado para empezar la dieta y enero el mes de los propósitos, podía meter ambos en la batidora, en plan experimento.

Me ha salido esto:

  • Lunes: haz un favor.San

No hace falta que nadie vaya a pedírtelo ni que lo hagas público. Basta simplemente con ceder el paso o el asiento. Sólo date el gustazo de ayudar a alguien sin que se lo espere.

  • Martes: cambia algo.

Tranquilo, no tiene que ser el mundo; puede ser algo pequeño: los macarrones por las espirales, el metro por un paseo, los cordones negros de las zapatillas por unos rojos, alguna rutina que te moleste o puedes cambiar de sitio el mueble del salón.

  • Miércoles: toca un instrumento.

Como es X, debería ser un xilófono, pero no vamos a ser tan estrictos. Prueba con un triángulo o un acordeón. En caso de no tener ninguno a mano, toca hacerlo nosotros mismos. Platos y vasos tenemos, no?

  • Jueves: invéntate una palabra nueva.

Como cuando eras niño. Seguro que hay algo que tienes en mente pero no hay palabra en todo el diccionario que lo defina. Vale. Sin problema ¡Invenlabra! El vocablo lo pones tú.

  • Viernes: busca una foto antigua.

Debe ser, como mínimo, de hace 10 años y tienes que aparecer tú. Mira la foto y mírate en un espejo. Asúmelo: estás estupendo; ese crío de la foto era un pardillo! Tú no, pero seguro que el sabía cosas que tú has olvidado. Haz memoria ¿Cuales?

  • Sábado:

No. No se me ha olvidado. Está en blanco para que puedas rellenarlo. Tú eliges. Sólo hay una norma: hay que pensarlo.

  • Domingo: descanso.

Llevas toda la semana creciendo por dentro. Te has ganado el sillón. Puedes, incluso, gastar las pilas del mando de la televisión…

Por supuesto, el orden de los días es intercambiable (excepto el domingo) y, debido a su carácter experimental, no garantizo ningún resultado; pero hay una alta probabilidad de sonreír y pasar la semana más entretenidos. Eso espero.

Lunes. El día perfecto para empezar la semana. Feliz San Sebastián a guipuzcoanos, acehucheños (y al resto) y, por supuesto, buenos días!