isobaras

18.03.2015

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No me lo puedo callar más. Os lo tengo que contar… No soporto al hombre que da el tiempo en la Uno por las mañanas. Martín Barreiro, se llama.

No digo yo que el chaval no sea un lumbreras; que se habrá sacado su carrera de física y sabrá leer los mapas de isobaras incluso mejor que las gitanas del romero las rayas de la palma de la mano. Tampoco le tengo tirria por haberme pasado por agua este puente de San José, porque entiendo que el muchacho es un mandao en lo que a las condiciones meteorológicas se refiere. La razón de que no le aguante es que se explica como un puñetero libro cerrado, es decir, FATAL.

Mezcla en una frase ininteligible las lluvias en el norte con el viento en el oeste. No sigue un orden ni geográfico ni lógico. Lo mismo te habla de agua de levante que de nieve en cotas bajas de la cordillera penibética. Su uso de los conectores es nefasto: ‘pero, sin embargo, luego…’ son añadidos a su discurso sin sentido gramatical alguno. Y después de prestarle toda mi atención cada mañana, lo único que consigo saber a ciencia cierta es si habrá niebla en las Pitiusas o no. Que eso lo dice siempre alto y claro ¡Arrrgggg!

Y esta nulidad para hacerse entender, que sería perdonable en un amigo o en un familiar, no lo es en un tío que se gana la vida -y estoy segura de que se la gana bastante bien- saliendo en la tele cada mañana para explicar el tiempo que nos va a tocar. Así es que a los puñeteros responsables del ente público les pido que el señor Barreiro siga si quiere interpretando mapas pero en la intimidad y que busquen algún meteorólogo que sea además, buen comunicador, que estoy segura de que los habrá… Un Maldonado, sin más. Gracias.

Feliz puente (a quien lo tenga y le guste la lluvia) y feliz resto de semana a los demás.  Buen miercoler-nes y buenos días!!

19.12.2012

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Desde que los meteorólogos televisivos han dejado de tratarnos como a legos en la materia que solo entienden dibujos simplones de soles y nubes y comparten con nosotros términos como ‘inversión térmica’, ‘cobertura nubosa’, ‘ciclogénesis explosiva’ y ‘hectopascales’, tengo la impresión de que han logrado hacernos responsables solidarios de sus predicciones y ya parece que ellos se equivocan un poco menos o, que si se equivocan, el error es todos… Pero no quiero meterme en camisa de once isobaras, cuando sólo pretendía hablar hoy de la presión atmosférica: la presión que ejerce el aire -que parece que no, pero pesa- sobre un punto de la tierra, lo que demostraron los experimentos de Torricelli y Pascal, tumbando la teoría del “horror vacui” y dejándome a mí frente a tan atractivo latinajo. “Miedo al vacío” por el que barrocos y victorianos sobrecargaban las decoraciones, por el que los cartógrafos pintaban mundos en el borde de los mapas y por el que nos cuesta tanto dejar espacios en blanco… miedo que la madre naturaleza, por lo visto y por suerte, no tiene.

¿Y a qué narices venía todo esto? Ah sí, a que el aire pesa y si es cálido asciende y hace disminuir la presión y, si es frío lo contrario, como sucedió en Tosontsengel (Mongolia) donde un 19 de diciembre de 2001 se dio el récord de alta presión atmosférica registrada. Arriba los bares (de presión), abajo los vacuis… y buenos días!!