Kanka

21.10.2014

Posted on Actualizado enn

De vez en cuando me pasa que me despierto un sábado o domingo asustada pensando que me he quedado dormida y no he ido a trabajar. Y aunque en un primer momento te sienta a cuerno quemado la angustia gratuita, el instante en que recapacitas y te coscas que es fin de semana es uno de los grandes placeres gratuitos de la vida…

Sin embargo esta mañana la broma ha sido justo la contraria: ha sonado el primer despertador y he pensado: vaya! por qué estará sonando una alarma? La he apagado un poco cabreada y convencidísima de que la mencionada alarma estaba equivocada. Pero cuando, cinco minutos de cortesía después, ha empezado toda la fanfarria, se ha abierto ante mis ojos la más cruda realidad ¡ODM! ¡OMG! ¡Su PM! ¡Es martes! Y esto, como broma, no tiene ninguna gracia.

De ahí en adelante todo es sentirte medio gilipollas, medio descolocada. Y por más que ahora el famoso pasillo del metro de la publicidad original esté forrado de negro y te intente animar a golpe de mensajes amables de (Nes)café del estilo ‘Inspírate’, ‘Hoy es tu día’ y ‘blablabla’, a ti ya te da igual, porque eres consciente de que te engañan: hoy no puede ser mi día porque mi día, guapito, no era martes.

 

Creo que lo que me pasa es que se va deshilachando el corazón mío y me he metido en una canción de El Kanka…

 

“Rin rin… el despertador (…) yo me levanto pegando un brinco y maldiciendo al amanecer que me pone en pie (…) Y voy abriéndome paso entre las legañas y discutiendo con una araña. (…) Y pierdo el metro y pierdo las ganas de cambiar el mundo esta mañana. (…) Habrá que salir de casa con armadura, tener el móvil con cobertura (…) cultivar la sangre fría, (…) mantener la compostura (…) cumplir todos los horarios, respetar el calendario…”.

 

Buenos días de martes descosido.