leer

12.12.2014

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Hoy me apetece robar palabras. Aunque es un asalto con trampa: uno de esos pequeños póster que cuelgan en el metro y que con la consigna ‘Libros a la calle’ pretende incitar a la gente a leer.

 

A mí, personalmente, me parece una iniciativa tan bonita como inútil; creo que los carteles sólo los leemos un chino y yo. El chino no los entiende y lo mío es puro vicio… En serio, lo de incitar a la gente a la lectura es algo que parece que hay que hacer por narices pero que no suele ser muy productivo: el que se acerca a un libro por obligación acaba aborreciéndolo. Mi táctica con mi hermana es mucho más expeditiva: por un lado le cuento el argumento del que me esté leyendo yo como si fuera una peli de Hollywood y por otro le lanzo ironías descarnadas sobre lo limitado de su intelecto por no tener esa afición. Pero por lo que al resto del mundo respecta, mi filosofía se resume en dos palabras: allá ellos.

 

Total, (que me enrollo) que el fragmento que leí el otro día me cautivó y quería compartirlo con vosotros cual décimo premiado. Es la historia de por qué los elefantes no llevan reloj. Y es tan simple y breve como compleja y bonita, posiblemente resultado de mezclar tiempos y trompas o quizá porque todos tenemos algo de elefante: no la gruesa capa de piel que nos envuelve (yo desde luego no), si no su inocencia.

 

Además es viernes, un día estupendo para que se nos despiste el paso del tiempo. Buenos días!

 

LibrosALaCalle_PorQueNosPreguntamosCosas

07.11.2014

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Nunca dos checks azules habían causado tanto revuelo. Ayer no se hablaba de otra cosa; hervían los mentideros de la villa y corte del smartphone… Whatsapp nos controla! Nos espía! Nos vigila! Nos exprime! Nos espachurra!

 

La verdad es que saber en qué minuto exacto te lee quien te lee a mí también me impresionó un tanto, pero ahora que el cuerpo se me ha hecho al cambio, no me parece descabellado. Antes se daba por sentado que leías todos los mensajes en el momento de la última conexión, pero lo cierto es que a veces te conectas un momento para algo y no puedes leer todo lo que te han mandado. Ahora, si usas la aplicación como un ciudadano de bien, no tienes nada que temer.

 

Al fin y al cabo, se trata de reforzar la comunicación. Y si ignoras o eres ignorado hacerlo de frente, con conocimiento de causa. Porque el que quiera obsesionarse con la hora de lectura o conexión, siempre va a encontrar el medio para hacerlo. Otra cosa es que el nivel de atención que dediques al mensaje en cuestión, que a veces uno escribe ‘verde’ y el otro lee ‘vente’ y para eso no hay -de momento- ni símbolo, ni solución.

 

Lo de siempre, vaya: que la tecnología es la que es y somos nosotros los que optamos por darle un uso bueno…o no. Lo que es bueno sin discusión es el día de la semana: viernes y, en Madrid, este finde viene con premio. ¡A disfrutarlo! Buenos días.